Capítulo 117: Entre las Sombras

Después de superar los peligros del nivel cincuenta y seis, me aventuro valientemente hacia el nivel cincuenta y siete de los backrooms. Pero este nivel es muy diferente a todo lo que he experimentado hasta ahora.

El espacio que me rodea es una vasta cámara oscura, apenas iluminada por tenues destellos de luz que se filtran a través de grietas en las paredes. No hay puntos de referencia claros ni caminos definidos. Estoy sumergido en un laberinto de sombras en constante movimiento.

Llegué a este nivel después de atravesar un portal misterioso en el nivel anterior. Al cruzarlo, me vi arrojado a esta cámara de enigmas y misterios, sin tener idea de cómo escapar de ella.

Las dificultades aquí son abrumadoras. Las sombras parecen cobrar vida, acechándome desde todos los rincones. Se retuercen y se contorsionan, formando figuras monstruosas que parecen querer devorarme. Cada paso que doy es incierto, y el susurro sibilante de las sombras se mezcla con el latido acelerado de mi corazón.

En medio de este caos, me encuentro con una entidad desconocida. Su apariencia es etérea y nebulosa, como una sombra misma. Sus ojos brillan con un resplandor maligno y su risa espectral resuena en el aire, llenándome de temor y desesperación.

Esta entidad parece conocer cada rincón de la cámara y se mueve con una agilidad sobrenatural. Es escurridiza y se desvanece en la oscuridad, reapareciendo repentinamente para lanzar ataques furtivos. Debo estar alerta en todo momento y confiar en mis instintos para evadir sus embestidas.

Para encontrar la salida de este nivel, debo resolver una serie de enigmas y acertijos intrincados que se ocultan entre las sombras. Cada respuesta correcta me acerca un poco más a la liberación, pero también desencadena nuevas trampas y desafíos.

En un momento de extrema tensión, logro esquivar a la entidad desconocida al ocultarme en una grieta estrecha que apenas deja pasar mi cuerpo. Su figura oscura pasa de largo, incapaz de alcanzarme en mi escondite improvisado.

Finalmente, después de superar numerosas pruebas y enfrentar a la entidad enigmática, descubro un haz de luz tenue que se filtra desde lo alto. Me abro paso hacia él, ascendiendo por un estrecho pasaje hasta llegar a la salida del nivel cincuenta y siete.

Con el corazón palpitando de alivio, salgo de la cámara de los enigmas, dejando atrás las sombras y el peligro que acechaban en su interior.

Continuará…