Capítulo 369: Entre las Tinieblas

Me encuentro en el nivel cincuenta y nueve de los backrooms, conocido como el Laberinto de las Sombras. Es un lugar ominoso y aterrador donde la oscuridad se cierne sobre cada rincón. Mi viaje hasta aquí ha sido arduo, enfrentando peligros y superando obstáculos en niveles anteriores.

El espacio en el nivel cincuenta y nueve está envuelto en una espesa oscuridad. No importa cuánto me esfuerce por iluminar mi camino, la luz apenas penetra la negrura que me rodea. Las sombras se alargan y se retuercen, danzando en una danza macabra que desafía mi cordura.

Llegué a este nivel tras atravesar un portal oculto en el nivel cincuenta y ocho. Mi curiosidad insaciable me impulsó a seguir explorando los secretos de los backrooms, sin imaginar las dificultades que encontraría en esta oscuridad insondable.

Las dificultades aquí son múltiples y agobiantes. La falta de luz dificulta mi orientación, y cada paso que doy es incierto. Las paredes parecen moverse, cambiando de posición y confundiéndome en un laberinto sin fin. La oscuridad juega con mi mente, haciéndome escuchar susurros y sombras que parecen cobrar vida.

En medio de este entorno opresivo, una entidad desconocida emerge de las sombras. Apenas puedo distinguirla, ya que su forma se mezcla con la oscuridad circundante. Sus ojos brillan con una luz misteriosa y su presencia envuelve el aire con una sensación de malevolencia.

La entidad posee la habilidad de desplazarse silenciosamente entre las sombras, apareciendo y desapareciendo sin previo aviso. Su toque gélido envuelve mi piel cuando se acerca, y su risa siniestra resuena en el vacío. Es una presencia que acecha, esperando el momento adecuado para atacar.

Para encontrar la salida de este nivel, debo confiar en mis otros sentidos. Cierro los ojos y agudizo mi oído, tratando de captar cualquier indicio de la dirección correcta. A medida que avanzo, aprendo a sentir las corrientes de aire y las sutiles vibraciones en el suelo, utilizándolas como guía en la oscuridad.

En un encuentro cercano con la entidad desconocida, logro esquivarla al detectar una breve interrupción en las sombras. Su forma se desvaneció por un instante, revelando una silueta humanoide distorsionada y retorcida. Eso me da el tiempo suficiente para escapar de su alcance y seguir adelante.

Finalmente, después de sortear los desafíos de la oscuridad y mantener a raya a la entidad desconocida, diviso un brillo tenue en la distancia. Con renovada esperanza, me acerco a esa débil luz que destaca entre las sombras. Es la salida que he estado buscando.

Abandono el Laberinto de las Sombras, dejando atrás la oscuridad aplastante y la amenaza constante de la entidad desconocida. Con cada paso que doy hacia la luz, siento un alivio inmenso y la promesa de una nueva aventura en los backrooms.

Continuará…