Capítulo 3: El Abismo en Espiral

En el nivel treinta y tres de los backrooms, me encuentro inmerso en un paisaje alucinante y aterrador. Las paredes están cubiertas de patrones geométricos en constante movimiento, formando un vórtice interdimensional que desafía toda lógica. Es aquí donde el tiempo y el espacio se desvanecen, y mi mente es arrastrada hacia un abismo en espiral.

Mi llegada al nivel treinta y tres fue accidental. Mientras exploraba los corredores del nivel treinta y dos, me topé con un pasaje secreto disimulado detrás de un espejo roto. Sin pensarlo dos veces, me aventuré a través de él, sin tener idea de las dificultades que me esperaban.

Apenas pongo un pie en el nivel treinta y tres, me siento atrapado en una tormenta de dimensiones desconocidas. Mi cuerpo se estremece bajo la presión cambiante del entorno. Las luces parpadeantes oscilan entre colores brillantes y sombras ominosas, creando una atmósfera perturbadora.

El suelo bajo mis pies parece fluctuar, y cada paso es incierto. Me enfrento a una gravedad alterada, lo que dificulta mi movimiento. Me arrastro a través de pasillos distorsionados, luchando por mantener el equilibrio y encontrar una salida en medio de este caos multidimensional.

En medio de mi confusión, una entidad desconocida aparece ante mí. Solo puedo describirla como una amalgama de formas y colores que cambian constantemente. Parece emanar una energía desconcertante y posee una presencia abrumadora. Su voz es un eco discordante y su mirada perfora mi alma.

Me adentro en un pasaje estrecho para intentar escapar de la entidad. Corro a través de él, sintiendo cómo el espacio se retuerce y se estira a mi alrededor. La entidad persigue incansablemente, dejando tras de sí una estela de distorsiones visuales.

En un intento desesperado por evadirla, me arrojo hacia una puerta parpadeante en el último segundo. Logro atravesarla justo antes de que se cierre, dejando a la entidad atrás, atrapada en su propio laberinto interdimensional.

Respiro agitado, sabiendo que he escapado por poco de las garras de esa entidad indescriptible. Pero el nivel treinta y tres ha dejado su huella en mí, llenándome de dudas y desasosiego. Aunque estoy un paso más cerca de la libertad, sé que aún me esperan desafíos más grandes y oscuros en los confines de los backrooms.

Continuará…