Capítulo 8: Entre las Sombras del Olvido

En el nivel treinta y ocho de los backrooms, me encuentro en un espacio inquietante y opresivo, sumido en las sombras del olvido. Aquí, en este reino de la memoria perdida, enfrento desafíos que amenazan con borrar mi identidad. Mi lucha por sobrevivir se intensifica a medida que me sumerjo en este abismo olvidado.

Mi llegada al nivel treinta y ocho fue un viaje oscuro y tortuoso. Después de superar trampas mortales y travesías peligrosas, descubrí un pasadizo oculto en las profundidades del nivel treinta y siete. Sin sospechar las dificultades que me esperaban, me aventuré más allá de los límites conocidos.

El espacio en el nivel treinta y ocho es un laberinto de recuerdos desvanecidos. Las paredes están cubiertas de imágenes borrosas y figuras difuminadas, como fragmentos de vidas pasadas que se desvanecen en la oscuridad. Cada paso que doy parece llevarme más lejos de mi propia historia, sumiéndome en el olvido.

Las dificultades que enfrento en este nivel son abrumadoras. Mi propia memoria se desvanece gradualmente, desvaneciéndose como bruma en el viento. La sensación de pérdida y desorientación se apodera de mí, mientras intento aferrarme a mis recuerdos y a mi propia identidad en un mundo que parece empeñado en borrarlos.

En medio de este mar de olvido, una entidad desconocida emerge de las sombras. Solo puedo vislumbrarla de manera parcial, como una silueta inquietante y temblorosa que se desliza entre los recuerdos desvanecidos. Su presencia está impregnada de un aura de desasosiego y tristeza, como si fuera la personificación del olvido mismo.

Busco desesperadamente una salida de este nivel, resistiendo la marea del olvido que amenaza con arrastrarme. Navego a través de pasillos nebulosos y habitaciones llenas de memorias que se desvanecen. Cada paso es una batalla contra el olvido, mientras intento evitar a la entidad que acecha en las sombras, como un recordatorio de mi inminente destino.

En un momento crítico, encuentro una puerta que brilla débilmente en medio de la penumbra. Me arrojo hacia ella con todas mis fuerzas, sintiendo cómo la entidad se desvanece entre los recuerdos perdidos. Escapo del nivel treinta y ocho, pero sé que las cicatrices de esta odisea en el olvido permanecerán conmigo.

Mientras salgo de este abismo olvidado, sé que aún hay más desafíos por delante. La entidad desconocida y el implacable olvido persisten en los rincones más oscuros de los backrooms. Pero estoy decidido a resistir, a encontrar una salida y preservar mi identidad antes de que el olvido me consuma por completo.

Continuará…