Capítulo 4: Entre las Tinieblas

Adentrándome en el nivel treinta y cuatro de los backrooms, me sumerjo en un laberinto de sombras y oscuridad abrumadora. Las paredes parecen vivas, susurran secretos incomprensibles mientras avanzo con cautela. Aquí, en este reino olvidado, enfrento un desafío sin precedentes.

Mi llegada al nivel treinta y cuatro fue consecuencia de mi inquebrantable determinación por escapar de los backrooms. Siguiendo una serie de señales crípticas, descubrí un pasaje oculto en una sala desolada del nivel treinta y tres. Sin sospechar lo que me esperaba, me aventuré más profundo en esta pesadilla.

El espacio en el nivel treinta y cuatro es una amalgama de sombras danzantes y corredores interminables. La penumbra parece devorar la luz, sumiéndome en una oscuridad que desorienta mis sentidos. Mis pasos son inciertos, cada avance es una apuesta en la ruleta del destino.

Las dificultades se intensifican cuando una entidad desconocida se cruza en mi camino. Solo puedo vislumbrarla brevemente en los destellos de luz que luchan por atravesar la oscuridad. Parece estar compuesta de sombras y niebla, adoptando formas cambiantes y desconcertantes.

Con la entidad acechando detrás de mí, me sumerjo en pasadizos estrechos y torcidos, buscando una salida en medio de la negrura insondable. Cada rincón que exploraba se transformaba a medida que avanzaba, confundiendo mis sentidos y desafiando mi cordura.

En un momento crítico, descubro una puerta apenas visible en una esquina. La atravieso sin pensarlo dos veces, dejando atrás la entidad que se desvanece en la oscuridad. Pero mi respiro de alivio es breve, ya que me doy cuenta de que aún no estoy a salvo.

El nivel treinta y cuatro parece extenderse infinitamente, sus corredores retorcidos me arrastran aún más hacia el abismo de las sombras. A medida que avanzo, escucho susurros siniestros que resuenan desde las profundidades, desafiando mi cordura.

Finalmente, después de una odisea en la penumbra, encuentro una salida. Me precipito hacia ella, sintiendo el aire fresco y la luz tenue que me acarician el rostro. Salgo del nivel treinta y cuatro, sabiendo que he superado otro desafío en mi búsqueda por escapar de los backrooms.

Sin embargo, la entidad desconocida continúa siendo un misterio. Sus formas cambiantes y su naturaleza oscura persisten en mi mente, recordándome que aún queda un largo camino por recorrer. Pero estoy decidido a seguir adelante, a enfrentar cualquier desafío que los backrooms arrojen a mi camino.

Continuará…