Capítulo 73: El Laberinto de los Espejos

El nivel cincuenta se despliega ante mí como un laberinto de espejos infinitos. El brillo deslumbrante de la luz reflejada me ciega momentáneamente, distorsionando mi percepción y jugando con mis sentidos. Cada paso que doy parece conducirme a una nueva ilusión, una trampa de reflejos engañosos.

Llegué a este nivel después de superar las pruebas desafiantes y las amenazas mortales en el nivel cuarenta y nueve. Mi determinación me ha llevado hasta aquí, pero ahora me enfrento a un desafío sin precedentes.

A medida que avanzo por los pasillos de espejos, una entidad desconocida surge de las profundidades del laberinto. Es una figura etérea, distorsionada por los reflejos y las sombras. Su presencia es abrumadora, emanando una sensación de malevolencia y peligro inminente.

La entidad se desplaza con agilidad y rapidez, su forma cambiando constantemente como un espejismo. Me acecha entre los espejos, tratando de confundirme y desorientarme. Cada vez que intento escapar de su alcance, ella aparece en otro reflejo, siempre un paso detrás de mí.

Mi única esperanza de sobrevivir es utilizar mi ingenio y agudeza mental. Observo los detalles sutiles en los reflejos, buscando patrones y pistas que puedan revelar la verdadera salida del laberinto. Cada vez que elijo un pasillo, trato de anticipar los movimientos de la entidad y tomar decisiones rápidas para evadirla.

Los espejos distorsionados me juegan trucos visuales, reflejando imágenes deformadas y engañosas. Cada vez que creo que estoy cerca de la salida, descubro que es solo otra ilusión. La frustración amenaza con debilitar mi determinación, pero no puedo permitir que el desespero me consuma.

En un momento de lucidez, noto una diferencia en uno de los reflejos. Un espejo está roto, revelando un pasillo oscuro detrás de él. Sin dudarlo, me adentro en esa brecha en el laberinto de espejos, dejando atrás a la entidad desconocida que se encuentra atrapada en la ilusión.

Al atravesar el pasillo oscuro, llego al nivel cincuenta y uno, un nuevo desafío que aguarda. Pero por ahora, me siento aliviado de haber escapado de la influencia malévola de la entidad y de los engaños de los espejos.

Continuará…