Capítulo 117: La Sinfonía de la Oscuridad

El nivel cincuenta y uno se extiende ante mí como un vasto abismo de oscuridad infinita. No hay rastro de luz ni indicio de vida. El silencio es opresivo, envolviéndome en su abrazo gélido. Cada paso que doy me sumerge más profundamente en esta pesadilla sin fin.

Llegué a este nivel después de superar los desafíos insuperables y las trampas mortales en el nivel cincuenta. Mi determinación me ha llevado hasta aquí, pero ahora me enfrento a una adversidad aún más temible.

La entidad desconocida que me acecha en este nivel es diferente a cualquier cosa que haya encontrado antes. Su presencia es palpable, pero su forma permanece oculta en las sombras. Solo puedo percibir sus susurros siniestros y los escalofríos que recorren mi espina dorsal.

La entidad parece jugar con mis sentidos, distorsionando la realidad a su antojo. Me desorienta, haciendo que los pasillos se desplacen y cambien de forma constantemente. Intento mantenerme alerta, pero sus artimañas son implacables.

Cada vez que me acerco a lo que parece ser la salida, la entidad se manifiesta frente a mí. Sus contornos son difusos, apenas perceptibles en la penumbra. Emite una presencia malévola y una energía oscura que amenaza con arrastrarme a la locura.

Para evitar su contacto, confío en mis instintos y en mi agudeza sensorial. Me muevo sigilosamente, atento a cada sonido y vibración en el entorno. Mis sentidos se agudizan, permitiéndome anticipar sus movimientos y esquivar sus emboscadas.

Pero incluso mis habilidades tienen límites. La entidad se aproxima cada vez más, desplegando su poder oscuro con cada paso que doy. Sus susurros se convierten en gritos insoportables, ensordeciendo mis oídos y nublando mi mente.

En un último acto de desesperación, encuentro un resquicio de luz en medio de la oscuridad. Un haz tenue de esperanza que brilla en un rincón olvidado del abismo. Me lanzo hacia él, ignorando los lamentos aterradores que resuenan a mi alrededor.

Con un último esfuerzo, atravieso el umbral y llego al nivel cincuenta y dos, dejando atrás a la entidad desconocida que se encuentra atrapada en la oscuridad eterna.

Pero sé que esta batalla no ha terminado. El siguiente nivel me aguarda con nuevos desafíos y horrores desconocidos. Me preparo para enfrentarlos, consciente de que cada paso me acerca más a la salida de los Backrooms.

Continuará…