Capítulo 1: El Camino Sin Fin

La oscuridad engulló mis sentidos mientras cruzaba la puerta hacia el nivel treinta y uno de los backrooms. El zumbido constante de las luces fluorescentes me seguía como un eco desquiciante. Aquí, en este abismo insondable, el espacio se retorcía y se volvía infinito, desafiando toda lógica.

Aterricé en un corredor estrecho, lleno de puertas de aspecto monótono que se extendían hasta el horizonte, sin fin aparente. La única guía que tenía era mi instinto, y me arrastraba a través de los pasillos sin cesar. Cada paso parecía hundirme más en la telaraña de los backrooms.

El aire era húmedo y cargado, haciendo difícil respirar. Las paredes, cubiertas de moho y manchas desconocidas, parecían respirar y susurrar secretos siniestros. Las luces parpadeantes proyectaban sombras inquietantes que parecían moverse por su cuenta.

Después de horas de caminar, finalmente llegué a una sala circular. En el centro, se encontraba una plataforma elevada con una única puerta, aparentemente la única salida del nivel treinta y uno. Sin embargo, antes de poder alcanzarla, mi atención fue capturada por una entidad desconocida que emergió de las sombras.

La entidad era una masa amorfa de tentáculos negros que se retorcían y estiraban en todas las direcciones. Su cuerpo emitía un olor nauseabundo y pulsaba con una energía oscura y siniestra. Sabía que no podía permitir que me alcanzara, así que rápidamente busqué una forma de escapar.

Noté un pequeño pasaje oculto detrás de una de las paredes, apenas visible en la penumbra. Sin pensarlo dos veces, me adentré en él, sintiendo el alivio al dejar atrás la entidad acechante. El pasaje parecía interminable, con giros y vueltas que me confundían y desorientaban.

Después de lo que pareció una eternidad, el pasaje finalmente me condujo a un nuevo corredor. Las luces parpadeantes daban un respiro a mis ojos cansados, y el aire se volvió más liviano. Sabía que había escapado del nivel treinta y uno, al menos por ahora.

Con un suspiro de alivio, continué mi viaje en los backrooms, sabiendo que aún quedaban más desafíos por enfrentar. Pero no importaba cuánto se retorcieran y deformaran estos oscuros laberintos, estaba decidido a encontrar una salida y escapar de esta pesadilla sin fin.

Continuará…