Capítulo 37: Entre las Llamas Eternas

El nivel cuarenta y ocho se revela ante mí como un paisaje infernal, dominado por un interminable mar de llamas danzantes. Las paredes están cubiertas de una sustancia resplandeciente, que emana un calor abrasador. Cada paso que doy es como caminar sobre brasas ardientes, y el aire está impregnado de un humo tóxico que me quema los pulmones.

Llegué a este nivel tras superar una serie de desafíos en el nivel cuarenta y siete, enfrentando criaturas de pesadilla y sorteando trampas mortales. Mi determinación me condujo hasta aquí, pero la dificultad se ha multiplicado.

En medio del caos ardiente, una entidad desconocida emerge de las llamas. Es una figura etérea, envuelta en un manto oscuro que arde sin consumirse. Su presencia emana una aura de poder y malevolencia que hiela mi sangre. Su rostro está oculto bajo una máscara de fuego que emana chispas incandescentes.

Mi instinto de supervivencia se activa, y corro desesperadamente entre las llamas, tratando de encontrar una salida. La entidad me persigue con una velocidad sobrenatural, dejando un rastro de fuego a su paso. Cada vez que se acerca, siento el calor intensificarse y mi piel se empieza a quemar.

Con astucia y agilidad, busco refugio en los rincones más remotos del nivel. Me escondo detrás de estructuras ennegrecidas y me deslizo entre pasillos estrechos para despistar a la entidad. Mi única esperanza es evadir su alcance y encontrar una ruta de escape.

Después de un arduo recorrido, descubro una puerta cubierta de llamas azules. Sin pensarlo dos veces, la atravieso, sintiendo el calor intenso en mi espalda mientras dejo atrás al enigmático ser.

Al otro lado de la puerta, me encuentro en el nivel cuarenta y nueve, un espacio completamente diferente, pero no menos desafiante. La entidad desconocida no ha logrado seguirme, al menos por ahora. Pero sé que en los backrooms, la amenaza siempre está al acecho.

Continuará…