Dentro del enigmático y perturbador mundo de los Backrooms se encuentra el Nivel 236, un corredor sumido en un silencio ensordecedor y habitado por susurros misteriosos y perdidos. Cada nivel de los Backrooms está diseñado para mantener a los exploradores alerta y cautivados en un ambiente inquietante y desconcertante. El Nivel 236, en particular, sumerge a aquellos que se aventuran en él en una experiencia de confusión y paranoia, donde los susurros ocultos acechan en cada rincón.

Descripción del Nivel 236:

El Nivel 236 de los Backrooms es un laberinto de corredores estrechos y claustrofóbicos, envuelto en una oscuridad opresiva. Desde el momento en que uno ingresa a este nivel, se siente un silencio abrumador que penetra en el alma. Las paredes, cubiertas de moho y grietas, parecen absorber todo sonido, creando una sensación de aislamiento y soledad. La iluminación es mínima, con destellos débiles que apenas permiten vislumbrar las sombras que se esconden en la penumbra.

El sonido en el Nivel 236 es una sinfonía de susurros incomprensibles y voces distantes. Los susurros parecen fluir de las paredes mismas, envolviendo a los exploradores en un manto de misterio y confusión. Las voces, apenas audibles, susurran secretos y palabras ininteligibles, generando una sensación de paranoia y desasosiego en aquellos que se aventuran por los pasillos.

Los pasillos del Nivel 236 se entrelazan en un entramado caótico, con bifurcaciones impredecibles que llevan a nuevos corredores. Las habitaciones, si se les puede llamar así, son espacios vacíos y desolados, sin muebles ni adornos. Los objetos parecen desvanecerse y reaparecer, creando una sensación de inestabilidad y confusión en los exploradores. Las puertas, si es que se pueden encontrar, parecen conducir a nuevos pasillos, perpetuando la sensación de estar atrapado en un laberinto sin fin.

Dentro de este nivel, los exploradores se enfrentan a la constante sensación de ser observados. Las sombras se deslizan por las paredes y los susurros parecen seguirles a cada paso. Los pensamientos se vuelven confusos y los sentidos se distorsionan, creando una percepción alterada de la realidad. La paranoia se apodera de los aventureros, quienes comienzan a cuestionar su propia cordura en este reino de susurros perdidos.