En el nivel doscientos trece de los Backrooms, me encuentro en un espacio fascinante ambientado en un lugar medieval. Adentrándome en una antigua fortaleza de piedra, me veo inmerso en un laberinto intrincado y peligroso conocido como el Laberinto de las Llamas Olvidadas.

Para acceder al nivel doscientos trece, he atravesado un puente de piedra desgastado que me lleva a la entrada principal de la fortaleza. La puerta de madera crujiente se abre con un chirrido ominoso, revelando un pasillo oscuro que se adentra en el interior del laberinto.

Las dificultades de este nivel radican en las llamas que envuelven los pasillos del laberinto. Estas llamas son intensas y voraces, creando barreras mortales que bloquean el camino y pueden consumir todo a su paso. Cada paso que doy requiere precaución y estrategia para evitar ser engullido por el fuego.

Además de las llamas, una entidad maligna conocida como «El Vengador de las Sombras» acecha en el Laberinto de las Llamas Olvidadas. Esta criatura toma la forma de un ser encapuchado con ojos ardientes y un aura oscura que emana poder. Se mueve sigilosamente entre las sombras del laberinto, esperando el momento adecuado para atacar. Su mera presencia despierta el temor en el corazón de aquellos que se aventuran en el laberinto.

Para evadir al Vengador de las Sombras y salir de este nivel, debo utilizar el entorno a mi favor. El laberinto está lleno de pasillos estrechos, puertas secretas y trampas ingeniosas. Debo encontrar patrones ocultos y pistas que me guíen hacia las rutas seguras, lejos de las llamas y fuera del alcance del Vengador de las Sombras.

Si me encuentro cara a cara con el Vengador de las Sombras, debo estar preparado para enfrentarlo. Esta entidad es ágil y letal, con la capacidad de conjurar sombras en forma de proyectiles oscuros. Para derrotarlo, debo utilizar mi ingenio y aprovechar las debilidades del Vengador. Quizás exista un amuleto ancestral o una espada mística que me brinde el poder necesario para enfrentar al enemigo.