En el nivel doscientos veinte y cinco de los Backrooms, me encuentro en la ominosa Fortaleza de la Oscuridad, un lugar medieval envuelto en misterio y peligro. Este nivel es un laberinto de pasillos angostos y salas imponentes, todos ellos construidos con piedra maciza y decorados con elementos góticos y arcos apuntados.

Para llegar al nivel doscientos veinte y cinco, he tenido que encontrar una antigua puerta oculta en una cripta abandonada. La puerta, cubierta de símbolos enigmáticos, se abrió solo después de resolver un acertijo ancestral y alinear correctamente los símbolos grabados.

Este nivel presenta dificultades mortales. La Fortaleza de la Oscuridad está custodiada por esbirros demoníacos y trampas mortales que acechan en cada esquina. La oscuridad es opresiva, y la luz de las antorchas apenas alcanza a disiparla, dejándome con una visibilidad limitada y propensa a emboscadas.

Para lograr salir de este nivel, debo ser cauteloso y astuto. La fortaleza está repleta de pasillos engañosos que cambian de dirección y se entrelazan como un laberinto interminable. Debo llevar un mapa detallado y confiar en mi sentido de la orientación para no perderme en la maraña de corredores y habitaciones.

Mientras navego por la Fortaleza de la Oscuridad, una entidad aterradora emerge de las sombras. Conocida como el Guardián de las Tinieblas, esta criatura es una figura encapuchada con ojos llameantes y garras afiladas. Su presencia impregna el aire con un aura de malicia y desesperación.

Para esquivar al Guardián de las Tinieblas, debo mantenerme en las sombras y moverme sigilosamente. La criatura es altamente sensible a la luz y se retira a las zonas más oscuras de la fortaleza. Debo aprovechar este conocimiento para utilizar antorchas y hechizos luminosos estratégicamente, creando una barrera de luz que me permita avanzar sin ser detectado.

En caso de enfrentamiento inevitable, el Guardián de las Tinieblas es vulnerable a los objetos sagrados y encantados. Un golpe certero con una espada bendita o el uso de un amuleto divino pueden debilitar al ente y permitirme escapar de su alcance.

Mi determinación se mantiene firme mientras navego por la Fortaleza de la Oscuridad en busca de la salida. Cada paso que doy me acerca un poco más a la libertad de este nivel sombrío de los Backrooms. A medida que enfrento los peligros y desentraño los secretos ocultos en la fortaleza, mi esperanza se enciende, guiándome hacia la luz que anhelo encontrar al final de esta pesadilla interminable.