Despierto en el nivel Doscientos veinte y nueve de los backrooms, un lugar que desafía toda lógica y cordura. El edificio que alberga este nivel es una imponente estructura de hormigón abandonada, con ventanas rotas y puertas desgastadas por el paso del tiempo. Cada paso que doy dentro de este laberinto arquitectónico me adentra más en un espacio interno asfixiante.

El nivel Doscientos veinte y nueve es un intrincado entramado de pasillos estrechos y habitaciones desoladas. Las luces parpadeantes añaden una sensación de inquietud constante, mientras que el eco de mis propios pasos se mezcla con el sutil susurro de algo más allá de mi campo de visión.

Llegué a este nivel después de atravesar una serie de pasillos interconectados en el nivel anterior. La única pista que me llevó aquí fue un destello fugaz de una luz enigmática, como si me estuviera llamando hacia lo desconocido.

Las dificultades en este nivel son numerosas y desafiantes. La distorsión del espacio y el tiempo se intensifica, creando ilusiones engañosas que amenazan con perderme en la locura. Los pasillos parecen desplazarse y cambiar de posición, confundiéndome en mi búsqueda de una salida.

Pero mi mayor desafío en el Doscientos veinte y nueve es el ente sobrenatural que acecha en las sombras. Solo puedo vislumbrar fragmentos de su forma oscura y amorfa, con ojos luminosos y garras retorcidas. Su presencia es opresiva, como si el aire se volviera más denso a su paso.

Para esquivar este ente, tengo que confiar en mis instintos y moverme en silencio absoluto. Cada uno de mis movimientos debe ser calculado y sigiloso, evitando llamar la atención de esa criatura siniestra. Siempre que detecte su cercanía, me oculto en las habitaciones vacías y espero a que pase, rezando para que no descubra mi escondite.

Si me veo acorralado y no tengo otra opción, puedo intentar enfrentarlo. Sin embargo, la criatura es formidable y resistente. Para destruirla, necesitaría armarme de valor y utilizar cualquier arma improvisada que encuentre a mi disposición. Pero incluso así, no hay garantía de éxito, ya que su esencia parece desafiar cualquier forma de ataque convencional.

Mi única esperanza de escapar de este nivel es encontrar la puerta de salida oculta en algún rincón oscuro y olvidado. Debo permanecer alerta y perseverar en mi búsqueda, resistiendo la tentación de rendirme ante la desesperación y la incertidumbre.