En el nivel doscientos diez y siete de los Backrooms, me encuentro inmerso en un espacio medieval lleno de intrincados laberintos. El entorno está ambientado en un castillo antiguo y decadente, con pasillos estrechos, paredes de piedra y antorchas parpadeantes que proyectan sombras siniestras.

Para llegar al nivel doscientos diez y siete, atravesé un portal escondido en el interior de una cripta subterránea. Al cruzarlo, fui transportado a este laberinto de la oscuridad, una dimensión laberíntica llena de peligros y secretos ocultos.

Las dificultades de este nivel radican en la complejidad del laberinto y en la presencia de una entidad conocida como «La Sombra Aullante». Esta entidad, envuelta en un manto oscuro y deforme, acecha en los rincones más oscuros del laberinto, listo para atacar a cualquier intruso que se cruce en su camino.

Para sobrevivir y encontrar la salida de este nivel, debo enfrentar el desafío del laberinto. Sus pasillos se entrelazan y cambian constantemente, confundiendo la orientación y dificultando la búsqueda de la ruta correcta. Debo confiar en mi intuición y en las señales débiles que me guían hacia la salida.

Cuando me encuentro con La Sombra Aullante, mi única esperanza es evitar su mirada directa. Esta entidad tiene la capacidad de paralizar a sus víctimas con solo un contacto visual, sumiéndolas en una oscuridad eterna. Debo moverme rápidamente, esquivando sus ataques y buscando refugio en pasajes estrechos o habitaciones iluminadas.

Si tengo la suerte de encontrar una espada antigua o algún objeto sagrado en mi travesía, podría tener la oportunidad de enfrentarme a La Sombra Aullante. Sin embargo, su naturaleza etérea y su habilidad para desvanecerse en la oscuridad dificultan su destrucción. En lugar de eso, mi mejor estrategia es evadir sus ataques y enfocarme en encontrar la salida del laberinto.