En el nivel doscientos veinte y dos de los Backrooms, me encuentro en la oscura y misteriosa Cámara de las Sombras. Este espacio medieval está impregnado de una atmósfera opresiva y lúgubre. Las paredes están revestidas de piedra antigua, y antorchas parpadeantes iluminan débilmente el camino por pasillos estrechos y retorcidos.

Llegué a este nivel después de superar una serie de pruebas en el nivel anterior, donde debí enfrentar a criaturas sobrenaturales y desentrañar enigmas ancestrales. Para acceder al nivel doscientos veinte y dos, tuve que abrir una antigua puerta sellada por medio de una llave sagrada encontrada en una cripta olvidada.

Las dificultades en este nivel son abundantes y desafiantes. La Cámara de las Sombras está infestada de espectros y criaturas de pesadilla que se ocultan en las penumbras. La falta de luz es uno de los principales obstáculos, ya que la oscuridad engañosa dificulta la orientación y aumenta la sensación de peligro.

Para salir de este nivel, debo encontrar el Portal de Luz, un antiguo artefacto capaz de abrir un pasaje hacia el siguiente nivel de los Backrooms. Sin embargo, en mi camino hacia el portal, debo enfrentar a una entidad maligna conocida como el Guardián de las Sombras.

El Guardián de las Sombras es una criatura espectral, envuelta en un manto de oscuridad. Su figura es borrosa y distorsionada, y emana una energía maligna. Esta entidad tiene la capacidad de manipular las sombras a su voluntad, creando ilusiones engañosas y atacando desde cualquier ángulo.

Para esquivar al Guardián de las Sombras, debo confiar en mis sentidos y en mi intuición. La oscuridad es su aliada, por lo que debo evitar áreas sombrías y moverme rápidamente por los pasillos iluminados. Además, puedo utilizar antorchas y hechizos de luz para dispersar las sombras a mi alrededor y debilitar su influencia.

Si me enfrento directamente al Guardián de las Sombras, debo aprovechar su debilidad ante la luz intensa. Un golpe certero con una espada bañada en luz o un conjuro luminoso pueden debilitarlo y disipar su forma temporalmente. Sin embargo, debo ser rápido y preciso, ya que la entidad se recuperará rápidamente y contraatacará con ferocidad.