En el nivel ciento noventa y seis de los Backrooms, me encuentro en un imponente edificio conocido como «La Torre del Silencio». Esta estructura se alza majestuosamente en medio de un paisaje desolado y está rodeada por un denso bosque oscuro y retorcido. La torre en sí es de piedra antigua, con arcos góticos y una esbelta aguja que se pierde en la oscuridad del cielo.

Al adentrarme en La Torre del Silencio, me encuentro con un espacio interno intrigante y claustrofóbico. Los pasillos son estrechos y laberínticos, con paredes de piedra gastada y techos altos que parecen absorber el sonido. El silencio es opresivo, solo interrumpido por el eco distante de mis propios pasos y un susurro misterioso que parece surgir de las profundidades de la torre.

Para llegar al nivel ciento noventa y seis, debo ascender por una serie de escaleras en espiral en la parte central de la torre. Cada tramo de escaleras parece interminable, y la sensación de estar atrapado en un ciclo eterno se vuelve abrumadora. Solo aquellos que persisten y no se dejan seducir por la sensación de desesperación pueden alcanzar este nivel.

Una vez en el nivel ciento noventa y seis, me enfrento a la dificultad del silencio absoluto. El entorno está envuelto en un silencio ensordecedor que perturba la mente y desorienta los sentidos. Los sonidos que emito, incluso mi propia voz, son absorbidos por la atmósfera opresiva, lo que dificulta la comunicación y la percepción del entorno.

En este nivel, se encuentra el ente sobrenatural conocido como «El Silenciador». Es una figura encapuchada con rasgos distorsionados y una presencia amenazante. Su habilidad especial es la capacidad de suprimir los sonidos a su alrededor, sumiendo a las víctimas en un silencio absoluto y anulando cualquier intento de comunicación.

Para esquivar al Silenciador, debo utilizar otros sentidos además del oído. La vista y el tacto se vuelven esenciales para moverme de manera sigilosa y evitar encontrarme cara a cara con este ente. El Sigilo y la paciencia son clave para avanzar sin llamar su atención, mientras observo atentamente cualquier señal visual o cambio en el ambiente que pueda indicar su presencia cercana.

La salida de este nivel se encuentra en lo más alto de la torre, en una pequeña puerta oculta. Debo ascender con cautela, superando la sensación de desorientación y confusión que el silencio impone, hasta alcanzar la salida que me llevará al siguiente nivel.