Me despierto en un oscuro pasillo, rodeado de paredes descascaradas y un suelo cubierto de polvo. El frío se cuela por los rincones, enviando escalofríos por mi espalda. Me encuentro en el nivel ciento treinta y seis de los backrooms, un lugar donde los límites de la realidad se desvanecen y la mente es puesta a prueba.

El edificio que alberga este nivel es una estructura abandonada y olvidada en el corazón de la ciudad. Sus paredes de ladrillo han perdido su color original, y las ventanas rotas susurran historias de un pasado lejano. Este lugar parece haber sido engullido por la decadencia y el tiempo, convirtiéndolo en un refugio perfecto para las sombras que habitan aquí.

Para llegar al nivel ciento treinta y seis, tuve que pasar por un laberinto de pasillos interminables en el nivel anterior. La única señal de progreso era el leve eco de mis pasos resonando a través de las paredes vacías. Sin embargo, cuando finalmente llegué al nivel ciento treinta y seis, me di cuenta de que había caído en una trampa.

Las dificultades de este nivel radican en su capacidad para confundir y desorientar. Las habitaciones parecen repetirse una y otra vez, llevándote a un ciclo interminable. Cada puerta que atravieso me conduce de nuevo al mismo lugar, atrapado en una pesadilla laberíntica. El tiempo aquí parece detenido, y la noción de realidad se desvanece lentamente.

En medio de esta confusión, un ente sobrenatural surge de las sombras. Su figura distorsionada se arrastra por los pasillos, emitiendo un aterrador zumbido. Es como si estuviera hecho de oscuridad y pesadillas, y su presencia amenaza con consumir mi cordura.

Sin embargo, he descubierto una forma de enfrentarlo. A medida que el ente se acerca, sus movimientos se vuelven predecibles. Al observarlo detenidamente, noto que sigue un patrón repetitivo. Aprovechando ese conocimiento, trazo una ruta a través de los pasillos, buscando evitar su alcance.

Con cada encuentro cercano, siento su influencia debilitándose. Mi determinación se fortalece a medida que encuentro nuevas habitaciones y pasillos. Persisto en mi búsqueda de una salida, consciente de que escapar de este nivel es mi única esperanza de supervivencia.