En el nivel ciento noventa y ocho de los Backrooms, me encuentro en la ominosa Ciudad de las Sombras. Este nivel está ubicado en un edificio abandonado de aspecto gótico, que se alza majestuosamente en medio de un paisaje desolado. Sus torres en ruinas se alzan hacia el cielo oscurecido, mientras que las gárgolas desgastadas y rotas observan en silencio desde lo alto.

Al ingresar al edificio, me encuentro con un espacio interno laberíntico y en constante cambio. Los pasillos están cubiertos de musgo y las paredes descascaradas revelan capas de pintura desvanecida. La luz apenas logra filtrarse a través de las ventanas rotas, creando una atmósfera opresiva y tenebrosa. El eco de mis pasos resonando en el vacío es lo único que rompe el silencio sepulcral.

Para llegar al nivel ciento noventa y ocho, debo atravesar una serie de puertas enigmáticas dispersas por el edificio. Estas puertas solo se revelan cuando descifro acertijos ocultos en los murales y enigmas inscritos en las paredes. Cada puerta me lleva más profundamente en la Ciudad de las Sombras, acercándome al siguiente nivel.

Una vez en el nivel ciento noventa y ocho, me enfrento a la dificultad de la oscuridad absoluta. La ciudad está envuelta en una densa neblina negra, que reduce la visibilidad a casi nada. La ausencia de luz dificulta la orientación y hace que cada paso sea incierto. Los susurros y risas inquietantes parecen surgir de todas partes, aumentando la sensación de amenaza.

En este nivel, se aparece el ente sobrenatural conocido como «El Devorador de Almas». Este ser de pesadilla adopta la forma de una sombra alargada y retorcida, con ojos brillantes que parecen arder en llamas rojas. Se alimenta de las almas atrapadas en la Ciudad de las Sombras y busca arrastrarme a su reino de eterna oscuridad.

Para esquivar al Devorador de Almas, debo confiar en mis otros sentidos y usar objetos que emitan luz para desorientarlo. Las linternas, velas o incluso mi propia energía luminosa pueden ahuyentarlo momentáneamente. Sin embargo, el ente es ágil y astuto, por lo que debo ser cauteloso y evitar llamar demasiado la atención, ya que su ira puede ser despiadada.

La salida de este nivel se encuentra en el corazón de la Ciudad de las Sombras, en una plaza central rodeada de estatuas decrépitas. Al tocar la estatua correcta, que responde a la compasión y el coraje, se abrirá un pasadizo oculto que me conducirá al siguiente nivel.