En este capítulo, me aventuro en el enigmático nivel ciento dieciocho de los Backrooms. El edificio que alberga este nivel es un antiguo refugio subterráneo, oculto debajo de una ciudad abandonada. Su entrada está camuflada en un edificio en ruinas, y solo aquellos que conocen el secreto pueden descubrir el acceso.

Al adentrarme en el nivel ciento dieciocho, descubro un laberinto de pasillos estrechos y oscuros que se extienden a lo largo de varias plantas subterráneas. El espacio interno del refugio está lleno de habitaciones desgastadas por el tiempo, con muebles rotos y escombros esparcidos por todas partes. Las paredes están cubiertas de grafitis desvanecidos, y el aire es denso y cargado de una atmósfera opresiva.

Llegar al nivel ciento dieciocho no fue tarea fácil. Tuve que encontrar una llave especial en el nivel anterior, que encajaba en una cerradura oculta dentro de un objeto aparentemente insignificante. El camino hacia el nivel ciento dieciocho estaba lleno de obstáculos y trampas, y solo mediante la resolución de enigmas y el uso de mi intuición logré desbloquear el acceso.

Las dificultades en este nivel radican en la oscuridad y la claustrofobia. La falta de luz natural y la atmósfera sombría hacen que la orientación sea complicada. Los pasillos y habitaciones parecen repetirse sin cesar, creando una sensación de laberinto sin fin. Además, el ente sobrenatural conocido como «El Acechador de las Sombras» deambula por el nivel, acechando a los intrusos.

El Acechador de las Sombras es un ser enigmático que se camufla entre las sombras y se mueve con una agilidad sobrehumana. Su forma está parcialmente oculta, pero se pueden vislumbrar sus ojos brillantes y garras afiladas. Este ente tiene la capacidad de desaparecer en la oscuridad y atacar desde ángulos impredecibles.

Para sobrevivir y escapar del nivel ciento dieciocho, debo ser extremadamente sigiloso y utilizar la luz como mi aliada. La presencia del Acechador de las Sombras se intensifica en la oscuridad, por lo que debo buscar fuentes de luz para iluminar mi camino y mantenerlo a raya. Linternas, antorchas u otros objetos luminosos serán mi mejor defensa contra este ser amenazante.

Si me encuentro cara a cara con el Acechador de las Sombras, debo actuar con rapidez y precisión. Su velocidad y agilidad lo hacen difícil de atrapar, pero puedo utilizar trampas improvisadas o elementos del entorno para distraerlo y ganar tiempo para escapar. Sin embargo, enfrentarlo directamente es arriesgado y puede llevar a consecuencias mortales.

La salida de este nivel se encuentra en el nivel más profundo del refugio, en una cámara oculta detrás de una puerta sellada. Para acceder a ella, debo resolver un enigma que revelará la ubicación de la llave necesaria. Una vez que tenga la llave en mi posesión, podré abrir la puerta y avanzar hacia el siguiente desafío en los misteriosos Backrooms.