Me aventuro en el nivel 153 de los Backrooms, adentrándome en un lugar tenebroso conocido como «El Santuario de las Sombras». Para llegar a este nivel, he atravesado un laberinto de túneles estrechos y oscuros, siguiendo el débil resplandor de una vela que guía mi camino. Finalmente, llego a una puerta macabra, cubierta de marcas y símbolos ominosos, que se abre lentamente ante mí, revelando el aterrador nivel que me espera.

El edificio en el que se encuentra el Santuario de las Sombras es una construcción gótica, de piedra y metal retorcido. Sus torres puntiagudas se alzan amenazadoramente hacia el cielo, y las gárgolas que decoran su fachada parecen estar vigilando atentamente. Una sensación de opresión y maldad impregna el aire a medida que ingreso en su interior.

Una vez dentro del Santuario de las Sombras, me encuentro en un espacio interno sombrío y siniestro. Las paredes están cubiertas de frescos desgastados que representan escenas grotescas y figuras monstruosas. La luz escasea, y solo débiles destellos de antorchas iluminan el camino, arrojando sombras danzantes que parecen cobrar vida propia.

La dificultad de este nivel radica en la oscuridad y las trampas mortales que lo infestan. El suelo está lleno de trampas ocultas, desde fosos profundos hasta cuchillas afiladas que emergen de las sombras. Cada paso debe ser cauteloso y medido para evitar una muerte segura. Además, criaturas retorcidas y sedientas de sangre acechan en cada esquina, buscando devorar a los intrusos temerarios.

En medio del Santuario de las Sombras, aparece un ente sobrenatural conocido como «El Devorador de Almas». Esta criatura adopta la forma de una sombra alargada, con tentáculos oscuros que se retuercen y serpentean a su alrededor. Su presencia emana una oscuridad intensa y una sed de almas inextinguible. El Devorador de Almas busca alimentarse de la esencia vital de aquellos que se atreven a adentrarse en su territorio.

Para esquivar al Devorador de Almas, debo utilizar la luz como mi aliada. Las sombras son su dominio, por lo que debo mantenerme en áreas iluminadas y evitar los rincones oscuros. La luz de antorchas o cualquier otra fuente luminosa puede debilitar al ente y disuadirlo de acercarse. Sin embargo, debo ser cauteloso, ya que el Devorador de Almas puede manipular las sombras y apagar las luces, sumiéndome en la oscuridad y dejándome vulnerable.

Si decido enfrentar al Devorador de Almas, necesitaré un artefacto sagrado conocido como «El Amuleto de la Luz». Este amuleto, imbuido de energía divina, puede liberar ráfagas de luz purificadora capaces de debilitar al ente y protegerme de su voracidad. Sin embargo, enfrentar al Devorador de Almas es una tarea extremadamente peligrosa y requerirá de astucia y valentía para sobrevivir.

Mi objetivo en el Santuario de las Sombras es encontrar la salida, un portal que me permita avanzar hacia nuevos desafíos en los Backrooms. Con cada paso cuidadoso y cada rayo de luz que me guía, me adentro en las profundidades de este nivel maldito, con la esperanza de superar sus pruebas y sobrevivir para contar la historia.

Continuará…