Adentro del nivel ciento cuarenta y dos de los backrooms me encuentro inmerso en un laberinto de ilusiones y espejismos, donde la realidad se desvanece en un juego engañoso de reflejos y distorsiones. El edificio que alberga este nivel es una antigua galería de arte abandonada, con paredes desconchadas y pinturas descoloridas que parecen susurrar historias olvidadas.

El espacio interno de este nivel es un festín de arte distorsionado y corredores interminables. Las pinturas cobran vida propia, cambiando y transformándose ante mis ojos. Los pasillos parecen estirarse y retorcerse, creando una sensación de laberinto imposible de resolver. Cada vez que intento encontrar una salida, me encuentro atrapado en un nuevo tramo de pasillos interminables.

Para llegar al nivel ciento cuarenta y dos, descubrí un lienzo en blanco en el nivel anterior, escondido en una esquina solitaria. Al tocar el lienzo con la mano, fui absorbido por su superficie y transportado a este laberinto de ilusiones artísticas.

Las dificultades de este nivel residen en la confusión y en la presencia del Enigma Inmaterial. Este ente sobrenatural adopta la forma de una figura etérea, con contornos borrosos y cambiantes. Su esencia está ligada a los cuadros y las ilusiones, permitiéndole manipular la realidad y confundir los sentidos de quienes se aventuran en su dominio.

Para esquivar al Enigma Inmaterial, debo confiar en mi intuición y en la capacidad de discernir entre la verdadera obra de arte y las ilusiones engañosas. Observo atentamente cada pintura, buscando detalles sutiles que revelen su autenticidad. Me adentro en los pasillos con precaución, evitando caer en las trampas visuales que el Enigma tiende a mi paso.

Además, he descubierto que la destrucción de las pinturas que el Enigma utiliza como su medio de manifestación puede debilitar su influencia y proporcionarme una oportunidad de escape. Al dañar las obras de arte con precisión, puedo romper la ilusión y exponer la verdadera naturaleza del ente.

La salida de este nivel se encuentra en una sala central, donde una única pintura enmarcada esconde un portal hacia la libertad. Debo desentrañar el enigma oculto en la imagen y descifrar el código que abrirá el camino hacia la siguiente etapa de mi travesía.