En este capítulo, me aventuro en el enigmático nivel ciento diecisiete de los Backrooms. El edificio que alberga este nivel es una imponente torre de observación, enclavada en medio de un paisaje desolado y cubierto de niebla. La torre se alza majestuosamente hacia el cielo, con sus ventanas rotas y sus paredes erosionadas por el paso del tiempo.

Al adentrarme en el nivel ciento diecisiete, descubro que el espacio interno de la torre se ha transformado en un laberinto interminable de pasillos y habitaciones. Las paredes están cubiertas de extrañas inscripciones y símbolos, y el silencio envuelve cada rincón. No importa cuánto camine, parece que siempre vuelvo al punto de partida, atrapado en una espiral interminable.

Llegar al nivel ciento diecisiete ha sido un desafío en sí mismo. Para acceder a este nivel, tuve que encontrar una llave escondida en el nivel anterior, que encajaba perfectamente en una cerradura oculta en una puerta secreta. El camino hacia el nivel ciento diecisiete estaba lleno de engaños y trampas, y solo con paciencia y perseverancia logré descubrir el camino correcto.

Las dificultades en este nivel radican en el laberinto confuso y en el misterioso ente sobrenatural conocido como «El Susurro Silente». Este ser se manifiesta como una sombra sin forma, envuelta en una niebla espesa y misteriosa. Su presencia está vinculada al silencio, y puede moverse de manera sigilosa y veloz, acechándome desde las sombras.

Para sobrevivir y escapar del nivel ciento diecisiete, debo ser extremadamente cauteloso y astuto. El Susurro Silente tiene la capacidad de manipular el sonido y distorsionar la percepción auditiva, lo que puede confundirme y hacerme perder el rumbo. Debo confiar en mis otros sentidos y mantenerme alerta para detectar cualquier señal de su presencia.

Para esquivar al Susurro Silente, debo evitar hacer ruido y mantenerme en silencio absoluto. Cualquier ruido o paso en falso puede atraer su atención y ponerme en peligro. Además, puedo utilizar objetos que generen sonido para distraerlo y desviar su atención, permitiéndome deslizarme sigilosamente hacia la salida.

Sin embargo, si me encuentro cara a cara con el Susurro Silente, mi mejor opción es utilizar la luz como defensa. Este ser teme la luz intensa y brillante, ya que puede desvanecerse en las sombras cuando es expuesto a ella. Debo buscar fuentes de luz, como linternas o antorchas, para ahuyentarlo y ganar tiempo para escapar.

La salida de este laberinto silencioso se encuentra en la cima de la torre de observación. Debo ascender por las escaleras interminables, sorteando las trampas y los engaños del laberinto, hasta alcanzar la cima. Una vez allí, encontraré una puerta que me conducirá al siguiente nivel, dejando atrás el ciento diecisiete y sus secretos susurrantes.