Me encuentro en el nivel ciento noventa de los Backrooms, adentrándome en el enigmático edificio conocido como «El Torreón de las Almas Perdidas». Este nivel se presenta como una imponente torre de piedra, que se alza solitaria y desafiante en medio de un paisaje desolado y envuelto en penumbra.

El Torreón de las Almas Perdidas parece haber surgido de la oscuridad misma, con su arquitectura gótica y sus altas torres que se pierden en las nubes sombrías. Sus muros están cubiertos de enredaderas retorcidas y sus ventanas emiten una luz tenue y misteriosa desde el interior.

Al adentrarme en el torreón, descubro un espacio interno laberíntico y lúgubre. Las habitaciones están cubiertas por telarañas y polvo acumulado, y los pasillos parecen cambiar de forma constantemente, confundiendo y desorientando a aquellos que se aventuran en su interior.

La dificultad principal de este nivel reside en la presencia del ente sobrenatural conocido como «El Espectro Errante». Esta entidad adopta la forma de una figura sombría y etérea, con ojos brillantes que destellan en la oscuridad. Su presencia provoca una sensación de opresión y angustia, y es capaz de manipular las ilusiones y distorsionar la realidad.

Para evitar al Espectro Errante, debo mantenerme en constante movimiento y confiar en mis sentidos más agudos. La entidad se alimenta del miedo y la incertidumbre, por lo que debo mantener la calma y la determinación en todo momento. Además, el Espectro es vulnerable a la luz intensa y a objetos sagrados, por lo que puedo utilizar una linterna potente o amuletos de protección para disuadirlo momentáneamente.

La salida de este nivel se encuentra en la cima de la torre, en una habitación envuelta en una niebla densa. Para llegar allí, debo ascender por las escaleras interminables y sortear los obstáculos y trampas que el torreón presenta. La clave está en la persistencia y en confiar en mi intuición para encontrar el camino correcto hacia la libertad.