Me adentro en el nivel ciento ochenta y ocho de los Backrooms, conocido como «El Palacio de los Espejos». Este nivel se encuentra en un imponente edificio de arquitectura gótica, cuyas altas torres y vidrieras multicolores se alzan sobre un paisaje surrealista y sombrío.

El edificio del Palacio de los Espejos está rodeado por un denso bosque oscuro, donde los árboles retorcidos y enmarañados se alzan como guardianes silenciosos. Al entrar en el interior del edificio, me encuentro con un espacio interno inquietante y cautivador.

El nivel ciento ochenta y ocho está compuesto por una serie de salones y pasillos adornados con espejos. Las paredes y techos reflejan mi presencia, creando un laberinto de reflejos infinitos que distorsionan la percepción de la realidad. Cada paso que doy se multiplica en los espejos, generando una sensación de desorientación constante.

Sin embargo, el desafío principal de este nivel radica en la presencia del ente sobrenatural conocido como «La Sombra de los Espejos». Esta entidad adopta la forma de una sombra alargada y maleable, que se desliza a lo largo de los pasillos y se camufla entre los reflejos. Su presencia es anunciada por susurros siniestros y la sensación de que alguien me observa desde las profundidades de los espejos.

Para evadir a La Sombra de los Espejos, debo tener cuidado de no perderme en los infinitos reflejos y evitar mirar fijamente los espejos durante demasiado tiempo, ya que esto puede atraparme en su influencia. Además, la luz directa y brillante puede debilitar temporalmente a la entidad, proporcionando una oportunidad para escapar de su alcance.

La salida de este nivel se encuentra en una sala central resguardada por un espejo gigante. Debo enfrentar mi propio reflejo y atravesar el espejo para alcanzar la libertad. Sin embargo, esto no será fácil, ya que el espejo actúa como un portal inestable y requiere de una gran determinación y valentía para atravesarlo sin ser absorbido por su oscura atracción.