En el nivel ciento noventa y siete de los Backrooms, me encuentro en un sombrío edificio conocido como «El Asilo de las Almas Perdidas». Esta estructura imponente se alza en medio de un paisaje desolado y está envuelta en una niebla densa que añade un aura de misterio al lugar. El asilo está construido en estilo victoriano, con su fachada de ladrillo rojo desgastado y ventanas tapiadas, que parecen susurrar historias de dolor y desesperación.

Al adentrarme en El Asilo de las Almas Perdidas, me encuentro con un espacio interno lúgubre y desolado. Los pasillos están cubiertos de polvo y telarañas, y el aire está cargado con una sensación de tristeza y melancolía. Las habitaciones son pequeñas y claustrofóbicas, decoradas con muebles desgastados y camas en desorden. Los murmullos distantes de voces y los suspiros de almas atormentadas flotan en el aire, creando una atmósfera sobrecogedora.

Para llegar al nivel ciento noventa y siete, debo encontrar una puerta oculta en el ala este del asilo. Esta puerta se encuentra camuflada entre las sombras y solo se revela a aquellos que demuestran una profunda empatía por el sufrimiento humano. Al tocar la puerta con compasión en el corazón, se abrirá el acceso al siguiente nivel.

Una vez en el nivel ciento noventa y siete, me enfrento a la dificultad de la desorientación. Los pasillos y habitaciones del asilo cambian constantemente de disposición, creando un laberinto en constante transformación. Los ruidos y susurros de las almas atrapadas en el asilo pueden conducir a engaños y confusión, haciendo difícil encontrar el camino correcto.

En este nivel, aparece el ente sobrenatural conocido como «El Guardián de las Almas». Se manifiesta como una figura alta y espectral, envuelta en harapos y portando una llave oxidada. Su propósito es proteger a las almas perdidas del asilo y evitar que escapen de su eterna agonía. El Guardián tiene la capacidad de alterar la realidad y crear ilusiones engañosas para atrapar a los intrusos.

Para esquivar al Guardián de las Almas, debo confiar en mi intuición y mantenerme alerta ante las ilusiones que crea. Observar detenidamente los detalles y buscar inconsistencias en el entorno puede revelar las falsedades y conducirme por el camino correcto. Sin embargo, enfrentarlo directamente puede ser peligroso, ya que su poder es formidable y su objetivo es mantener a las almas en su sufrimiento eterno.

La salida de este nivel se encuentra en la sala central del asilo, donde se alza un altar antiguo. Al colocar la llave oxidada en el altar y pronunciar una oración de liberación, se abrirá un portal que me conducirá al siguiente nivel.