Me encuentro en el nivel ciento diez de los Backrooms, adentrándome en un reino de oscuridad absoluta. Este nivel se encuentra en un edificio abandonado de aspecto decrépito y desgastado. Las paredes están cubiertas de moho y humedad, y el aire está impregnado de un olor rancio y penetrante. El espacio interno es laberíntico y claustrofóbico, con pasillos estrechos que se desvanecen en la oscuridad infinita.

Llegar al nivel ciento diez fue un desafío de valentía y perseverancia. Para acceder a este nivel, tuve que adentrarme en un abismo oscuro conocido como «La Fisura del Olvido». Descendí a través de escaleras interminables, luchando contra mis propios miedos y enfrentando pruebas insidiosas. Solo aquellos con una voluntad inquebrantable y una determinación férrea pueden encontrar su camino hasta aquí.

La principal dificultad en el nivel ciento diez es la ausencia total de luz. La oscuridad es opresiva y envolvente, haciéndote sentir como si estuvieras atrapado en un vacío sin fin. La falta de orientación visual complica la navegación y puede generar una sensación de desesperación y paranoia. Además, la oscuridad alberga un ente sobrenatural conocido como «La Sombra Eterna».

La Sombra Eterna es una presencia malévola que se alimenta de la oscuridad. Adopta la forma de una sombra alargada y retorcida, con ojos luminosos que destellan en la negrura. Se desliza sigilosamente por los pasillos, acechando a los intrusos con su sed de luz y energía vital. Su toque es gélido y letal, y aquellos que son alcanzados por ella se ven consumidos por la desesperación y la desaparición.

Para esquivar a la Sombra Eterna, debo confiar en mis otros sentidos y en mi intuición. Me muevo con cautela y escucho atentamente cualquier indicio de su presencia. Además, puedo utilizar pequeñas fuentes de luz, como velas o linternas, para mantenerla a raya y disipar las sombras a mi alrededor.

La única forma de salir de este nivel es encontrar una lámpara antigua, perdida en algún rincón oscuro del edificio. Esta lámpara emite una luz brillante y reconfortante, capaz de disipar la oscuridad infinita y revelar una puerta dimensional hacia el siguiente nivel de los Backrooms.

Destruir a la Sombra Eterna es una tarea peligrosa debido a su naturaleza esquiva y etérea. Sin embargo, puedo debilitarla utilizando la luz intensa de la lámpara. La luz desestabiliza su forma sombría y la obliga a retroceder, brindándome la oportunidad de escapar de su alcance letal.

Mientras me adentro en los pasillos interminables de La Morada de la Oscuridad Infinita, enfrentando a la Sombra Eterna y luchando contra la opresiva oscuridad, siento que mi resistencia es puesta a prueba una vez más. Pero sé que solo superando estos desafíos podré encontrar la salida y avanzar en mi viaje a través de los misteriosos Backrooms.