Me aventuro en el nivel ciento ochenta y nueve de los Backrooms, conocido como «La Mansión del Olvido». Este nivel se encuentra en una majestuosa mansión de estilo victoriano, enclavada en un terreno cubierto de niebla espesa y etérea.

La Mansión del Olvido se alza imponente frente a mí, con sus altas columnas y ventanas adornadas con enrejados elaborados. El edificio parece envuelto en un halo de misterio y melancolía. Al adentrarme en su interior, descubro un espacio interno lleno de salas y pasillos laberínticos.

El nivel ciento ochenta y nueve está compuesto por habitaciones decadentes y olvidadas, con muebles polvorientos y cortinas desgastadas que cuelgan tristemente. Los pasillos se estiran y retuercen, creando un laberinto de recuerdos perdidos y corredores interminables. La atmósfera es opresiva y cargada de una sensación de abandono y desolación.

La dificultad principal de este nivel radica en la presencia del ente sobrenatural conocido como «El Susurro de la Niebla». Este ser etéreo adopta la forma de una sombra vaporosa, que se desliza sigilosamente entre las habitaciones y los pasillos. Su presencia se anuncia con susurros ininteligibles y una sensación gélida que recorre el ambiente.

Para evadir al Susurro de la Niebla, debo mantenerme alerta y evitar adentrarme en las habitaciones más oscuras y empapadas de niebla. Además, el ente es especialmente sensible a los sonidos fuertes y las ráfagas de luz brillante, por lo que puedo utilizar estratégicamente elementos como lámparas o golpes fuertes para distraerlo o debilitarlo momentáneamente.

La salida de este nivel se encuentra en el corazón de la mansión, en una sala central envuelta en niebla espesa. Debo seguir el sonido de un reloj antiguo que resuena en la distancia y guía mi camino hacia la libertad. Sin embargo, la niebla y los laberintos interminables pueden confundirme y desorientarme, por lo que debo mantener la calma y confiar en mis instintos para encontrar el camino correcto.