En el nivel ciento veinte de los Backrooms, me encuentro en una imponente fortaleza envuelta en la oscuridad. El edificio se alza majestuosamente en medio de un paisaje desolado, con sus altas torres y murallas cubiertas de moho y enredaderas retorcidas. El aire está impregnado de un aura opresiva, como si el propio lugar estuviera vivo con una energía maligna.

Una vez dentro de la fortaleza, me adentro en un laberinto de pasillos oscuros y habitaciones lúgubres. Las paredes están revestidas de piedra desgastada y las antiguas antorchas parpadean débilmente, proyectando sombras inquietantes que parecen moverse por sí solas. El silencio es perturbador, solo roto por el eco de mis propios pasos y el susurro del viento que se filtra por las rendijas.

Para llegar al nivel ciento veinte, descubro un pasaje oculto en el nivel anterior. Este pasaje me conduce a través de un agujero en la realidad y me deposita dentro de la fortaleza de las sombras.

Las dificultades en este nivel son abundantes. Las habitaciones cambian constantemente de forma y disposición, creando un laberinto en constante cambio. Trampas mortales acechan en las sombras, como fosos ocultos y cuchillas afiladas que emergen de las paredes. Además, hay criaturas oscuras que acechan en cada rincón, seres retorcidos y deformes que se alimentan de la energía vital de los intrusos.

Entre las criaturas más temibles se encuentra el Sombra Devoradora, un ente sobrenatural con forma humanoide pero envuelto en sombras oscuras y ojos incandescentes. Se mueve sigilosamente a través de la oscuridad, persiguiendo a los intrusos para arrastrarlos a su dominio eterno. Para evadir al Sombra Devoradora, debo mantenerme en movimiento constante, confiando en mi intuición para tomar los caminos correctos y evitando las zonas más oscuras donde su presencia es más intensa.

La salida de este nivel se encuentra en lo más profundo de la fortaleza. Un antiguo portal, protegido por guardianes sombríos, espera ser activado. Para abrir el portal, debo encontrar tres artefactos dispersos en diferentes partes de la fortaleza y colocarlos en pedestales específicos. Cada artefacto tiene su propia prueba y peligro asociados, pero una vez reunidos, desencadenarán el poder necesario para abrir el portal y escapar del nivel ciento veinte.