Me aventuro en el nivel ciento treinta y nueve de los backrooms, un reino sumido en la oscuridad y el silencio. El edificio que alberga este nivel parece una antigua biblioteca abandonada, con estanterías cubiertas de polvo y libros olvidados que parecen contener secretos milenarios. Aquí, el aire es pesado y denso, como si estuviera impregnado de sabiduría antigua y misterios insondables.

El espacio interno de este nivel se extiende en una vasta sala de lectura interminable. Las luces parpadeantes apenas iluminan el camino, creando sombras inquietantes en cada rincón. Las estanterías se desvanecen en la oscuridad, y los pasillos se estiran hacia lo desconocido. El silencio es abrumador, solo interrumpido por el eco distante de mis propios pasos y el susurro inaudible de los volúmenes olvidados.

Para llegar al nivel ciento treinta y nueve, me encontré con una puerta disfrazada en una pared aparentemente sólida en el nivel anterior. Al tocarla, la puerta se desvaneció en la oscuridad, y me adentré en este reino de enigmas y silencio.

Las dificultades de este nivel yacen en la maldición del Silencio. A medida que me adentro más en las profundidades de esta biblioteca, el silencio se vuelve más opresivo, y cada sonido que intento hacer se disuelve en el vacío. Mi voz se apaga antes de que alcance mis propios oídos, y los ruidos parecen desvanecerse en la nada. La falta de sonido es desconcertante y perturbadora, poniendo a prueba mi propia cordura.

En medio de esta penumbra silenciosa, un ente sobrenatural emerge de las sombras. El Lamento Eterno, una figura espectral envuelta en vendas y emanando un aura de tristeza eterna, se arrastra por los pasillos. Su presencia evoca una sensación abrumadora de melancolía y desesperanza, amenazando con arrastrarme a un abismo de desolación.

Para esquivar al Lamento Eterno, debo confiar en mis otros sentidos más allá del oído. Me muevo con cautela, atento a las sombras cambiantes y a los movimientos sutiles en el ambiente. Busco rastros de luz tenue y trato de anticipar los movimientos del ente para evitar su contacto. Además, he descubierto que la presencia de libros sagrados dispersados estratégicamente puede debilitar su influencia temporalmente, dándome una oportunidad de escape.

La salida de este nivel se encuentra en un salón secreto oculto en lo más profundo de la biblioteca. Este salón alberga un antiguo manuscrito que contiene la clave para deshacer la maldición del Silencio. Al leer sus palabras en voz alta, el velo del silencio se rasga, permitiéndome encontrar el camino hacia la libertad.