En este capítulo, me aventuro en el enigmático nivel ciento diecinueve de los Backrooms. Descubro un edificio singular, una antigua mansión victoriana oculta en medio de un bosque oscuro y neblinoso. Su fachada decadente está cubierta de enredaderas retorcidas y las ventanas rotas emiten una fría brisa que eriza mi piel.

Al adentrarme en el nivel ciento diecinueve, me enfrento a un espacio interno macabro y perturbador. Los pasillos se retuercen y cambian de forma, como si estuvieran vivos. Las habitaciones están decoradas con muebles antiguos y desgastados, pero sus objetos parecen cobrar vida propia, moviéndose de forma inquietante.

Para llegar al nivel ciento diecinueve, me aventuré a través de un portal dimensional oculto en el nivel anterior. Este portal me condujo a la mansión encantada, sumergiéndome en un reino de pesadillas y sombras.

En este nivel, las dificultades abundan. Las paredes parecen desvanecerse, creando pasajes sin salida y desorientándome en un laberinto de tinieblas. Además, un ente sobrenatural acecha en las sombras. Se trata de una figura espectral de ojos brillantes y garras afiladas. Es rápidamente letal y persigue implacablemente a aquellos que se aventuran en su territorio.

Para sobrevivir, debo moverme con sigilo y evitar cualquier contacto visual con el ente. Su visión es su principal sentido, y si logro mantenerme en las sombras y evitar su mirada directa, puedo mantenerme a salvo. Si me veo acorralado, puedo lanzar objetos distractivos para distraerlo y ganar tiempo para escapar.

Mi única esperanza de escapar de este nivel es encontrar un artefacto antiguo y sagrado, una reliquia que se rumorea que tiene el poder de abrir un portal de salida. Sin embargo, su ubicación exacta es desconocida, por lo que debo explorar con cautela y resolver acertijos y enigmas para descubrir su paradero.