Me encuentro en el nivel ciento ocho de los Backrooms, inmerso en un escenario desolado y desolador. Este nivel está ubicado en un edificio abandonado de aspecto industrial, con estructuras de acero corroídas y paredes desconchadas que parecen susurrar secretos olvidados. El espacio interno está compuesto por una serie de pasillos estrechos y oscuros, que se entrecruzan en un patrón laberíntico.

Llegar al nivel ciento ocho fue un desafío arduo y lleno de peligros. Para acceder a este nivel, tuve que adentrarme en una zona de los Backrooms conocida como «El Abismo de la Desesperación». Descendí por una serie de escaleras infinitas que parecían no tener fin, enfrentando mis miedos más profundos y superando obstáculos mortales. Solo aquellos con una voluntad inquebrantable y una determinación férrea pueden encontrar su camino hasta aquí.

La principal dificultad en el nivel ciento ocho es la presencia constante de un ente sobrenatural conocido como «El Desmemoriado». Esta entidad adopta la forma de una figura fantasmal, envuelta en vendajes sucios y desgastados. Su presencia emana una energía que distorsiona la memoria y la percepción de quienes se encuentran cerca. El Desmemoriado puede hacer que los recuerdos se desvanezcan y que los pensamientos se vuelvan confusos, dificultando la orientación y la toma de decisiones.

Para esquivar al Desmemoriado, debo confiar en mis instintos y mantener la concentración. Evito mirar directamente a sus ojos vacíos y me alejo de su influencia distorsionadora. Mantengo mi mente enfocada en mi objetivo de escapar de este nivel y busco señales y pistas visuales para orientarme en los pasillos oscuros.

La única forma de salir de este nivel es encontrar un relicario olvidado, un objeto sagrado oculto en alguna parte del edificio. Este relicario contiene un amuleto que puede disipar la influencia del Desmemoriado y restaurar los recuerdos perdidos. Solo al poseer este amuleto podré abrir una puerta dimensional hacia el siguiente nivel de los Backrooms.

Destruir al Desmemoriado es una tarea desafiante debido a su naturaleza etérea. Sin embargo, puedo debilitar su influencia utilizando símbolos sagrados y recitando palabras de poder. Estos actos generan una barrera protectora que le impide acercarse demasiado y me permite avanzar sin ser víctima de su manipulación.

Mientras me adentro en los pasillos sombríos del Torbellino de los Olvidados, luchando contra los efectos distorsionadores del Desmemoriado, mi determinación se fortalece. No permitiré que mis recuerdos se desvanezcan en las sombras. Busco el relicario que me liberará de este labismo amnésico y me acercará un paso más a la salida.

Continuará…