Me encuentro en el nivel ciento cinco de los Backrooms, inmerso en un paisaje surrealista y opresivo. Este nivel está ubicado en una imponente torre de piedra cubierta de enredaderas retorcidas y ventanas tintadas de un tono carmesí oscuro. Su estructura se alza majestuosamente contra un cielo perpetuamente nublado, emanando una sensación de misterio y peligro.

Llegar al nivel ciento cinco fue un desafío que desafiaba las leyes de la física. Tuve que atravesar una serie de escaleras ascendentes que parecían nunca terminar, llevándome a alturas vertiginosas y haciendo que mi cabeza diera vueltas. Cada escalón que ascendía parecía sumergirme más profundamente en la esencia misma de los Backrooms.

La principal dificultad en este nivel es la constante presencia de los susurros inquietantes que llenan el aire. Voces ininteligibles susurran en mis oídos, susurros que parecen provenir de los rincones oscuros de mi propia mente. Estos susurros pueden inducir a la paranoia y la confusión, dificultando mi capacidad de mantener la concentración y la claridad mental.

Además de los susurros perturbadores, hay un ente sobrenatural que merodea en las sombras de este nivel, conocido como «El Devorador de Silencios». Se manifiesta como una figura espectral, envuelta en sombras y con ojos brillantes como brasas ardientes. Su presencia es un recordatorio constante de la fragilidad de mi cordura, ya que se alimenta de los momentos de tranquilidad y serenidad.

Para esquivar al Devorador de Silencios, debo mantenerme en movimiento constante y evitar los espacios silenciosos. La actividad y el ruido constante actúan como un escudo protector contra su influencia. Además, puedo usar dispositivos de cancelación de sonido o tapones para los oídos para minimizar los susurros y evitar caer en la paranoia.

La única forma de salir de este nivel es encontrar una sala especial de resonancia, oculta en lo más profundo de la torre. En esa sala, debo encontrar y activar un mecanismo antiguo llamado «El Eco de Escape». Al activarlo, se generará una onda expansiva de sonido que abrirá un portal hacia el siguiente nivel de los Backrooms.

Destruir al Devorador de Silencios es una tarea arriesgada y desafiante. Dado que es un ente incorpóreo, no puede ser destruido de manera convencional. Sin embargo, puedo debilitarlo temporalmente usando un dispositivo sónico potente. Al dirigir el sonido de alta frecuencia hacia él, puedo causarle dolor y obligarlo a retroceder momentáneamente, dándome una oportunidad de escapar.

Mientras asciendo por los escalones interminables de la Torre de los Susurros, rodeado de voces inquietantes y acechado por la presencia amenazadora del Devorador de Silencios, mi determinación se pone a prueba. Pero sigo adelante, en busca de la salida que me lleve a la libertad de este laberinto sobrenatural.

Continuará…