Me encuentro en el nivel ciento trece de los Backrooms, inmerso en un entorno que evoca una sensación de desesperación y tristeza. El edificio que alberga este nivel es una estructura decadente de estilo neoclásico, cuyas columnas están cubiertas de hiedra y cuyas ventanas rotas dejan pasar la tenue luz. El espacio interno está dominado por un laberinto laberíntico de pasillos estrechos y salas desoladas.

Llegar al nivel ciento trece no ha sido tarea fácil. He tenido que superar una serie de desafíos en el nivel anterior, enfrentando criaturas aberrantes y resolviendo acertijos retorcidos. Solo aquellos que demuestren tenacidad y determinación pueden avanzar hacia este nivel oscuro y perturbador.

Una vez adentrado en el nivel ciento trece, me encuentro con una dificultad abrumadora: la constante sensación de estar perdido. Los pasillos parecen desplazarse y cambiar de posición, creando un laberinto en constante movimiento. Las paredes desnudas y desconcertantes parecen susurrar voces ininteligibles, alimentando mi confusión y aumentando mi sensación de soledad.

En medio de esta desorientación, aparece el ente sobrenatural conocido como «El Susurrante». Se manifiesta como una figura etérea envuelta en sombras, con susurros que se arrastran a su paso. Su presencia emana una aura de tristeza y desesperación, alimentándose de las almas perdidas en los Backrooms. El Susurrante busca atrapar a los intrusos, susurrando promesas falsas y sembrando dudas en sus mentes.

Para evitar al Susurrante y escapar de su influencia, debo mantener la calma y confiar en mi intuición. Las paredes del laberinto pueden ocultar pasajes secretos y atajos, pero debo estar atento a las señales sutiles y a los sonidos que me rodean. La luz también puede actuar como un escudo contra el Susurrante, ya que su poder se debilita en presencia de la luminosidad.

La salida de este nivel se encuentra en una sala central, protegida por un enigma final. Debo descifrar símbolos y realizar una serie de acciones específicas para abrir el camino hacia el siguiente nivel de los Backrooms. Solo aquellos que superen las trampas mentales del Susurrante y demuestren resiliencia podrán encontrar la salida de este laberinto de almas perdidas.

Mientras navego por los intrincados pasillos del nivel ciento trece, enfrentando al Susurrante y luchando contra la desesperación que amenaza con consumirme, siento una determinación inquebrantable. Sé que cada paso me acerca más a la verdad oculta de los Backrooms y que, a pesar de las dificultades, debo continuar mi camino en busca de respuestas y una salida a este laberinto siniestro.