En este capítulo, me aventuro en el nivel ciento quince de los Backrooms, adentrándome en un oscuro y misterioso submundo. El edificio que alberga este nivel es una antigua iglesia abandonada, de aspecto decadente y con una sensación de desolación en el aire. Su estructura está deteriorada, con vidrieras rotas y muros cubiertos de moho.

Al ingresar al nivel ciento quince, me sumerjo en la Cripta del Olvido, un espacio subterráneo que se extiende en un laberinto de pasillos estrechos y cámaras funerarias. El aire está cargado de un olor a humedad y tierra, mientras las tenues luces parpadeantes crean una atmósfera lúgubre y opresiva.

Llegar al nivel ciento quince ha sido un desafío en sí mismo. Para acceder a este nivel, he tenido que explorar un pasaje oculto en el nivel anterior, sorteando trampas mortales y superando pruebas de resistencia. Solo los más valientes y perseverantes pueden alcanzar este nivel de oscuridad y olvido.

En la Cripta del Olvido, me enfrento a la dificultad de la pérdida de la memoria. Los recuerdos se desvanecen rápidamente, y cada paso que doy parece borrar parte de mi pasado. Las paredes están cubiertas de inscripciones y símbolos encriptados, pero su significado se desvanece de mi mente antes de que pueda comprenderlo por completo.

Además, un ente sobrenatural acecha en las sombras de la Cripta del Olvido, conocido como «El Devorador de Memorias». Se manifiesta como una sombra amorphous, con tentáculos negros que se retuercen y se extienden en todas direcciones. Su mera presencia causa un sentimiento de vacío y desesperanza.

Para evadir al Devorador de Memorias y escapar de este nivel, debo confiar en mis instintos y seguir pistas fugaces de mi propio pasado. Algunas inscripciones en las paredes pueden despertar recuerdos perdidos y revelar el camino hacia la salida. Debo resistir la influencia del ente, que intenta borrar mi identidad y condenarme al olvido eterno.

La salida de este nivel se encuentra en la cámara central de la Cripta, donde se alza un altar antiguo. Para abrir la puerta hacia el siguiente nivel, debo ofrecer un recuerdo preciado, una memoria que aún retenga con fuerza. Solo aquellos que estén dispuestos a sacrificar parte de su pasado podrán encontrar la salvación y escapar de la Cripta del Olvido.

Mientras me adentro en los pasillos oscuros y me enfrento al Devorador de Memorias, siento el peso de la amnesia que amenaza con consumirme. Sin embargo, mi determinación sigue ardiendo en mi interior, impulsándome a luchar por mi identidad y buscar una vía de escape de este reino de olvido y desolación.