Me encuentro en el Nivel 159 de los Backrooms, adentrándome en un lugar conocido como «El Vacío Cegador». Este nivel es un reino desolado y desprovisto de luz, donde la oscuridad absoluta reina y la percepción se pierde en un abismo sin fin. Para llegar aquí, he debido atravesar pasajes laberínticos y sortear trampas insidiosas que desafían mi resistencia mental y física.

El edificio que alberga El Vacío Cegador es una estructura en ruinas, desgastada por el paso del tiempo y el olvido. Sus paredes desmoronadas y sus techos colapsados dan testimonio de la desolación que impera en este lugar. Al adentrarme en su interior, una negrura insondable me envuelve, absorbiendo toda fuente de luz y dejándome en la más absoluta oscuridad.

El espacio interno de El Vacío Cegador es un laberinto sin fin de pasillos y habitaciones. No hay puntos de referencia visibles y el sentido de la orientación se desvanece en la negrura opresiva. Cada paso que doy es incierto y la sensación de estar perdido se vuelve abrumadora. El silencio reina en este lugar, interrumpido solo por el eco de mis propios pasos y el palpitar incesante de la oscuridad circundante.

Las dificultades de este nivel son extremas. La falta de luz y la pérdida de la percepción visual desafían mi equilibrio y coordinación. Cada paso se convierte en una apuesta con la posibilidad de caer en abismos oscuros y peligros ocultos. Además, la oscuridad misma parece tener una presencia consciente, acechando y alimentándose de cualquier rastro de esperanza o cordura que aún me quede.

En medio de este abismo de oscuridad, un ente sobrenatural conocido como «La Sombra Hambrienta» hace su aparición. Esta criatura adopta la forma de una silueta alargada y contorsionada, con ojos ardientes que perforan la negrura. Su presencia emana una sensación de devorar la luz y consumir la esperanza. La Sombra Hambrienta tiene la capacidad de desplazarse rápidamente a través de la oscuridad y envolver a sus víctimas en un abrazo frío y asfixiante.

Para esquivar a La Sombra Hambrienta, debo confiar en mis otros sentidos y utilizar el sonido y el tacto como guías. Al escuchar atentamente cualquier indicio de su presencia y mantenerme en movimiento constante, puedo evitar ser alcanzado por sus garras ennegrecidas. Además, el uso de fuentes de luz momentáneas, como linternas o bengalas, puede ahuyentar temporalmente a la criatura y permitirme escapar de su alcance.

Si decido enfrentar a La Sombra Hambrienta, debo encontrar una fuente de luz constante y brillante para desestabilizarla. La criatura es vulnerable a la luz intensa, y si logro iluminarla directamente, puedo debilitarla y obligarla a retirarse momentáneamente. Sin embargo, debo tener cuidado, ya que la luz también puede atraer la atención de otros seres siniestros que acechan en las profundidades de El Vacío Cegador.

Para salir de este nivel, debo encontrar un punto de salida oculto en algún rincón de la oscuridad. Puede ser una puerta disimulada, una escalera ascendente o un portal que me transporte al siguiente nivel. La clave es mantener la calma, confiar en mis instintos y no sucumbir al desespero que acecha en cada sombra.

El Vacío Cegador me desafía a superar mis propios límites y enfrentar mis miedos más profundos. Pero con determinación y astucia, confío en encontrar la salida y avanzar hacia nuevos horizontes en este laberinto interdimensional conocido como los Backrooms.

Continuará…