Me aventuro en el nivel ciento cuarenta y uno de los backrooms, adentrándome en un santuario enigmático que desafía toda lógica y razón. El edificio que alberga este nivel es una imponente estructura de arquitectura surrealista, con formas retorcidas y ventanas que parecen reflejar fragmentos de realidades alternativas. Cada paso que doy dentro de este santuario se siente como adentrarse en un laberinto de pensamientos y delirios.

El espacio interno de este nivel es una amalgama de pasillos retorcidos y habitaciones distorsionadas. Las paredes parecen moverse y cambiar constantemente, creando un efecto desorientador que desafía mi percepción. Los colores vibrantes y las formas abstractas dan vida a este espacio, creando una sensación de irrealidad que penetra en lo más profundo de mi ser.

Para llegar al nivel ciento cuarenta y uno, me encontré con una puerta oculta en un rincón oscuro del nivel anterior. Una inscripción misteriosa y enigmática adornaba su superficie, y al pronunciar las palabras correctas, la puerta se abrió, revelando el acceso a este santuario perturbador.

Las dificultades de este nivel residen en la locura y la confusión que se apodera de la mente de aquellos que se aventuran aquí. La realidad misma parece fragmentarse y distorsionarse, desafiando cualquier intento de comprensión lógica. Las habitaciones se transforman frente a mis ojos, los objetos cobran vida propia y los pasillos se vuelven un laberinto sin fin. Cada paso que doy es incierto y peligroso, ya que el equilibrio entre la cordura y la demencia se desvanece gradualmente.

En medio de este caos, un ente sobrenatural conocido como la Esencia del Olvido acecha en las sombras. Esta criatura adopta la forma de una figura etérea, cubierta por un manto oscuro que parece absorber la luz y la memoria misma. Su presencia evoca una sensación abrumadora de olvido y desorientación, amenazando con sumirme en la oscuridad eterna.

Para esquivar a la Esencia del Olvido, debo confiar en mi agudeza mental y en la conexión con mi propia identidad. Me muevo con cautela, recordando constantemente quién soy y qué me impulsa a seguir adelante. Además, he descubierto que el uso de reliquias personales, objetos que representan mi historia y mi pasado, puede disminuir temporalmente el poder de la Esencia, brindándome una oportunidad de escape.

La salida de este nivel se encuentra en el corazón mismo del santuario, en una cámara central que alberga un espejo antiguo y enigmático. Al mirarme en ese espejo, puedo reunir los fragmentos de mi mente y restaurar mi conexión con la realidad. Sin embargo, debo enfrentar la tentación de perderme en la ilusión del espejo y mantenerme enfocado en mi objetivo de escapar.