Me encuentro en el nivel ciento seis de los Backrooms, sumergido en un entorno que desafía toda lógica y comprensión. Este nivel está ubicado en un edificio abandonado de arquitectura futurista, con superficies metálicas brillantes y formas angulares que se entrelazan en un laberinto enigmático. El espacio interno parece extenderse hacia el infinito, con pasillos interminables y habitaciones vacías que desafían la percepción.

Llegar al nivel ciento seis fue un viaje angustiante a través de los niveles anteriores. Tuve que enfrentar pruebas de habilidad y valentía, sorteando obstáculos y evitando trampas mortales. Cada paso fue una lucha contra la desesperación y el agotamiento, hasta que finalmente logré abrir la puerta que me condujo a este escalón superior de los Backrooms.

La principal dificultad en este nivel es la ausencia total de gravedad y la distorsión del espacio. Floto en el aire sin rumbo fijo, sin un suelo sólido bajo mis pies. Las habitaciones y los pasillos parecen flotar en el vacío, y la falta de orientación es abrumadora. Cualquier intento de movimiento puede llevarme a la deriva sin control, perdiéndome aún más en este abismo sin fin.

Además de la desorientación gravitatoria, hay un ente sobrenatural que acecha en este nivel, conocido como «El Devorador de Estrellas». Se presenta como una entidad amorfa, con tentáculos oscuros que se extienden en todas direcciones. Su presencia emana una oscuridad profunda y una sed insaciable de energía cósmica. El Devorador de Estrellas busca absorber la vitalidad de aquellos que se aventuran en su dominio.

Para esquivar al Devorador de Estrellas, debo ser ágil y adaptable en mi movimiento. Aprovecho las corrientes de aire y los objetos flotantes para impulsarme y mantenerme fuera de su alcance. Además, debo evitar la emisión de cualquier tipo de energía, ya que eso atrae su atención y desencadena su voracidad.

La única forma de salir de este nivel es encontrar un agujero de gusano dimensional, una anomalía espacial que puede abrirse en cualquier punto del vacío abisal. Sin embargo, estos agujeros de gusano son extremadamente raros y fugaces, por lo que debo estar atento a cualquier señal de su aparición y aprovechar la oportunidad para saltar a través de él y llegar al siguiente nivel de los Backrooms.

Destruir al Devorador de Estrellas es una tarea casi imposible debido a su naturaleza cósmica. Sin embargo, puedo temporalmente debilitarlo utilizando fuentes de luz intensa. La energía luminosa actúa como un escudo protector y lo obliga a retroceder momentáneamente, permitiéndome ganar tiempo para escapar.

Mientras floto sin rumbo y enfrento el desafío gravitatorio del Vacío Abisal, con el Devorador de Estrellas acechando en las sombras interdimensionales, mi determinación se fortalece. No me dejaré atrapar en esta eternidad astral. Busco el agujero de gusano que me conducirá hacia la salida, donde la esperanza de la realidad tangible aguarda.

Continuará…