En el nivel ciento treinta y uno de los Backrooms, me encuentro en un edificio en ruinas conocido como la Mansión Desolada. Este siniestro lugar se alza en medio de un bosque oscuro y retorcido, con sus muros descascarados y sus ventanas rotas. El aire está cargado de un silencio pesado y ominoso.

El espacio interno de este nivel es un laberinto de habitaciones decadentes y pasillos enmohecidos. El mobiliario antiguo se encuentra cubierto de polvo y telarañas, y el suelo cruje bajo mis pies con cada paso. Las paredes están adornadas con pinturas borrosas y desconcertantes, retratos que parecen seguirme con la mirada.

Para llegar al nivel ciento treinta y uno, he tenido que superar desafíos previos y adentrarme en las profundidades más oscuras de los Backrooms. El acceso a este nivel se encuentra oculto en el corazón de un laberinto subterráneo, donde criaturas acechan en las sombras y trampas mortales esperan a los desprevenidos.

Una vez dentro de la Mansión Desolada, las dificultades se intensifican. Las habitaciones parecen retorcerse y cambiar de forma, desorientándome en un laberinto interminable. Los espejos que encuentro en mi camino son portales a dimensiones distorsionadas, donde los reflejos se vuelven deformes y aterradores.

En medio de esta pesadilla, aparece el ente sobrenatural conocido como la Sombra Espectral. Este ser etéreo se manifiesta como una figura sombría y translúcida, envuelta en un aura de oscuridad y misterio. Su presencia desencadena visiones horripilantes y distorsiones de la realidad, sembrando el caos en mi mente.

Para salir de este nivel, debo encontrar el Espejo de las Pesadillas, un artefacto antiguo capaz de desvanecer la influencia de la Sombra Espectral. Sin embargo, encontrar el espejo no será tarea fácil, ya que está oculto en una sala secreta protegida por enigmas y trampas mortales. Debo mantener la calma y utilizar mi ingenio para superar los obstáculos y enfrentar a la Sombra Espectral, evitando su toque corruptor y aprovechando su debilidad ante la luz.