Adentrándome en el nivel veintiuno de los Backrooms, me encuentro en un mundo distorsionado y surrealista. El espacio que me rodea parece estar compuesto por una amalgama de imágenes fragmentadas y distorsionadas, como si estuviera atrapado en un sueño turbio y en constante cambio. Las paredes parecen derretirse y desvanecerse, mientras que los objetos flotan en el aire sin lógica aparente.

Llegué a este nivel después de superar pruebas agotadoras y enfrentar peligros mortales en los niveles anteriores. Sin embargo, el nivel veintiuno representa un nuevo nivel de dificultad y desafío. Cada paso que doy es incierto, ya que el suelo se desvanece bajo mis pies y el horizonte se retuerce a medida que avanzo.

En medio de esta pesadilla interminable, una entidad desconocida hace su aparición. Solo puedo vislumbrar fragmentos de su presencia: sombras escurridizas y retorcidas, destellos fugaces de luz distorsionada. Parece estar hecha de una sustancia líquida que cambia de forma constantemente, como si estuviera hecha de pesadillas encarnadas.

La entidad se mueve con una agilidad inhumana, deslizándose entre los espacios distorsionados con una gracia aterradora. Su presencia está envuelta en una oscuridad palpable, emanando una aura de malevolencia y desesperación. Cada vez que se acerca, puedo sentir el terror en lo más profundo de mi ser.

Para sobrevivir en este nivel y escapar de la entidad, debo confiar en mi intuición y en mi capacidad de adaptación. Me sumerjo en las imágenes fragmentadas y distorsionadas, aprovechando las distorsiones espaciales para ocultarme y confundir a la entidad. Me desplazo con cautela, evitando llamar su atención y manteniéndome en constante movimiento.

Cada encuentro con la entidad es un desafío frenético. Esquivo sus tentáculos retorcidos y sus embates implacables, saltando entre fragmentos de realidad y sumergiéndome en lagunas de distorsión para evadir su alcance. La lucha es agotadora, pero mi determinación y mi instinto de supervivencia me impulsan a seguir adelante.

Finalmente, encuentro un resquicio de esperanza en medio del caos. Una puerta brillante y resplandeciente se materializa frente a mí, atrayéndome hacia la salida de este nivel infernal. Me lanzo hacia ella, sintiendo una ráfaga de alivio mientras atravieso el umbral y dejo atrás la pesadilla del nivel veintiuno.

A medida que avanzo hacia los niveles siguientes de los Backrooms, sé que la entidad desconocida y los horrores que encuentro son solo una muestra de los peligros que me esperan. Pero no me detendré. Persistiré, con la esperanza de encontrar una salida y escapar de este laberinto infinito de pesadillas.