Me encuentro en el nivel dieciséis de los Backrooms, un lugar que desafía toda lógica y cordura. Aquí, el espacio se distorsiona y las ilusiones se convierten en mi peor pesadilla. Las paredes y los pasillos cambian constantemente, creando un laberinto engañoso y confuso.

Llegué a este nivel tras sortear innumerables pruebas en los niveles anteriores. La transición fue abrupta, y me vi sumergido en un paisaje surrealista de colores vibrantes y formas distorsionadas. El aire está cargado de una energía ominosa, como si el mismo nivel estuviera vivo y tratara de confundirme.

Las dificultades en este nivel son asfixiantes. Los pasillos se multiplican y se retuercen ante mis ojos, creando una red de caminos imposibles de seguir. Cada vez que creo haber encontrado una salida, el entorno se transforma, borrando mi progreso y haciéndome retroceder.

En medio de esta pesadilla, una entidad desconocida acecha entre las ilusiones. Aparece y desaparece, como una sombra que se desvanece en el aire. Solo puedo vislumbrar su figura distorsionada y sus ojos brillantes, llenos de malicia y engaño. Su presencia es aterradora y siento que está jugando conmigo, manipulando las ilusiones para su propio placer siniestro.

Para sobrevivir en este nivel, debo confiar en mis instintos y observar atentamente las señales. Cada paso que doy es incierto, pero debo mantener la calma y no dejarme llevar por las ilusiones engañosas. Cierro los ojos y me concentro en la sensación del suelo bajo mis pies, buscando una conexión con la realidad en medio del caos.

La entidad acecha en las sombras, siempre un paso adelante de mí. Utiliza las ilusiones para intentar confundirme y hacerme perder el rumbo. Sin embargo, aprendo a reconocer los patrones y las distorsiones, lo que me permite anticipar sus movimientos y esquivar sus emboscadas.

Después de un agotador recorrido, finalmente encuentro una grieta en la realidad. Es una pequeña abertura que parece ofrecer una salida. Me lanzo hacia ella sin dudarlo, escapando de las garras del nivel dieciséis y dejando atrás la entidad y sus engaños.

Mi corazón late con fuerza mientras atravieso la grieta, sintiendo el alivio de abandonar ese lugar infernal. El nivel dieciséis queda atrás, pero las secuelas de sus ilusiones y la presencia de la entidad siguen atormentándome en mis sueños.