Me encuentro en el nivel veintitrés de los Backrooms, un espacio que desafía toda lógica y comprensión. Aquí, el concepto de espacio y tiempo se distorsiona por completo, sumergiéndome en un vacío sin fin. No hay paredes ni pasillos visibles, solo la sensación abrumadora de estar atrapado en un abismo interminable.

Llegué a este nivel tras superar innumerables pruebas y peligros en los niveles anteriores. Cada obstáculo fue un desafío agotador, pero mi determinación me impulsó a seguir adelante. Sin embargo, el nivel veintitrés me presenta una dificultad única y desconcertante.

La principal dificultad en este nivel es la falta de referencias visuales. No hay puntos de referencia, ninguna estructura tangible a la que aferrarme. Me siento perdido en un vacío oscuro y sin forma, donde los sonidos se desvanecen y las luces se desvanecen en la nada. Es un entorno desorientador y perturbador, donde la sensación de soledad y claustrofobia se intensifica.

En medio de esta desolación, una entidad desconocida emerge del vacío. Su presencia es apenas perceptible, una sombra que se mueve en el rincón de mi visión. Parece estar compuesta de energía oscura y retorcida, sin forma definida ni límites claros. Su mera existencia es aterradora y me infunde un profundo temor.

La entidad acecha en el vacío, buscando atraerme hacia su abrazo sin fin. Su proximidad emana una opresión inquietante, como si el mismo vacío me consumiera lentamente. Aunque solo puedo verla de forma parcial y fugaz, siento su presencia amenazante y su deseo de atraparme.

Para escapar de esta entidad y del nivel veintitrés, debo confiar en mis instintos y en mi intuición. Aunque no puedo confiar en mis sentidos, siento la pulsación de un camino oculto a través del vacío. Con cada paso que doy, escucho un susurro lejano, una guía tenue que me indica la dirección correcta.

Mientras avanzo, la entidad desconocida intenta interceptarme, estirando sus apéndices oscuros hacia mí. Su tacto es gélido y penetrante, pero me esfuerzo por esquivar sus ataques, deslizándome entre las sombras del vacío y evitando su contacto mortal.

Finalmente, encuentro una grieta en el vacío, una fisura que promete un escape hacia niveles más seguros. Me lanzo hacia ella, sintiendo una oleada de alivio mientras escapo de la entidad y del nivel veintitrés.

A medida que avanzo hacia los siguientes niveles de los Backrooms, sé que enfrentaré nuevas dificultades y horrores. Sin embargo, mi determinación no flaquea. Persistiré en la búsqueda de una salida, mientras la entidad desconocida acecha en las profundidades del vacío, esperando su próxima oportunidad para atraparme.