Me encuentro ahora en el nivel veintiocho de los Backrooms, un lugar que parece desafiar toda lógica y cordura. Aquí, la realidad se desvanece en una distorsión abrumadora, y la sensación de estar atrapado en un sueño febril se apodera de mí.

Llegué a este nivel tras superar innumerables obstáculos en los niveles anteriores. Cada desafío me puso a prueba física y mentalmente, pero mi voluntad de encontrar una salida y escapar de este laberinto interdimensional me impulsó a seguir adelante.

El nivel veintiocho se presenta como un paisaje surrealista, lleno de pasillos retorcidos y habitaciones que parecen no tener fin. Las paredes están cubiertas de extrañas inscripciones y símbolos que no puedo comprender. La gravedad fluctúa de forma impredecible, haciendo que cada paso sea un acto de equilibrio y adaptación constante.

Sin embargo, las dificultades no terminan ahí. En medio de la confusión y el caos, una entidad desconocida acecha en las sombras. Su presencia se siente como una ráfaga gélida que recorre mi espalda, y susurra palabras ininteligibles que retumban en mi mente.

Solo puedo vislumbrar parcialmente su forma, una figura oscura y sin contornos definidos que se desliza entre las grietas del espacio. Sus ojos brillan con una intensidad aterradora, emanando una malevolencia que hiela mi sangre. Es ágil y silenciosa, moviéndose con una destreza sobrenatural que desafía la comprensión.

Sé que debo evitar su contacto a toda costa. Cada vez que se acerca, mi instinto de supervivencia se despierta y corro en dirección opuesta, buscando cualquier abertura o pasaje que me lleve más cerca de la salida.

Después de innumerables momentos de angustia y desesperación, finalmente encuentro un resquicio de luz. Un estrecho pasaje se abre ante mí, y sin dudarlo, me arrojo a través de él, dejando atrás al nivel veintiocho y sus terrores indescriptibles.

La sensación de alivio se mezcla con una cautelosa esperanza. Sé que cada nivel de los Backrooms presenta nuevos desafíos y pesadillas, pero también sé que cada nivel superado me acerca un paso más a la libertad.

Con la determinación aún ardiente en mi interior, continúo mi travesía, enfrentando lo desconocido y resistiendo los horrores que me aguardan. No importa cuán oscuro o retorcido sea el camino, estoy decidido a encontrar la salida y regresar al mundo que dejé atrás, donde la realidad es tangible y el abismo del nivel veintiocho no es más que un mal recuerdo.