Adentrándome más en los misterios de los Backrooms, ahora me encuentro en el nivel siete: La Tormenta Eterna. Este lugar desafía todas las leyes de la naturaleza conocidas. Un cielo tormentoso y oscuro se extiende sin fin, lleno de relámpagos intermitentes y nubes ominosas. Los vientos furiosos azotan mi cuerpo, mientras la lluvia ácida quema mi piel.

Mi llegada al nivel siete fue tumultuosa y catastrófica. Fui arrastrado por un torbellino de fuerzas descontroladas, sintiendo que mi existencia misma estaba siendo desgarrada. Ahora, estoy atrapado en un paisaje infernal, luchando por encontrar una salida mientras me enfrento a las adversidades de la tormenta eterna.

Las dificultades en el nivel siete son extremas. La violencia de la tormenta hace que cada paso sea un desafío, mientras intento mantenerme en pie contra los vientos que intentan arrastrarme hacia la oscuridad. La lluvia ácida quema y erosiona todo a su paso, dejando un rastro de destrucción a su paso. La visibilidad es escasa, limitada por las nubes espesas y la luz intermitente de los relámpagos.

En medio de esta tormenta despiadada, una entidad desconocida surge de las sombras. Solo puedo vislumbrarla de manera parcial, distorsionada por la intensidad de la tormenta. Sus ojos brillan como relámpagos en la oscuridad, y su forma es etérea, casi incorpórea. Su presencia emana una energía malévola que se mezcla con el fragor de la tormenta.

La entidad se desplaza rápidamente entre los ráfagas de viento y las cortinas de lluvia, apareciendo y desapareciendo en un instante. Su figura es borrosa y cambiante, como si estuviera hecha de sombras en movimiento. Sus ataques son feroces y despiadados, y debo utilizar todo mi ingenio y habilidad para esquivarlos.

Para encontrar una salida en medio de esta tormenta infernal, confío en mis instintos y en la fuerza de voluntad que me impulsa a seguir adelante. Me aferro a cualquier indicio de calma momentánea y me desplazo hacia los lugares donde la tormenta parece ceder. Aprovecho los momentos de relativa calma para avanzar, siempre alerta ante la presencia amenazante de la entidad.

Con movimientos ágiles y precisos, evito los ataques de la entidad, deslizándome entre los remolinos de viento y esquivando los relámpagos que caen a mi alrededor. Mi determinación es mi escudo en medio de esta batalla contra las fuerzas de la naturaleza y la entidad desconocida.

Finalmente, después de una lucha implacable y un esfuerzo constante, encuentro una abertura en la tormenta que parece conducir a un lugar más tranquilo. Sin dudarlo, me lanzo hacia adelante, dejando atrás La Tormenta Eterna del nivel siete de los Backrooms, y anhelando encontrar un respiro en