Me encuentro en el nivel noventa de los Backrooms, atrapado en una imponente estructura conocida como «La Ciudad Olvidada». Este nivel es un laberinto de calles desoladas, edificios en ruinas y un aire denso de abandono y melancolía.

La Ciudad Olvidada se alza como una metrópolis en ruinas, una vez bulliciosa y llena de vida, pero ahora sumida en el silencio y el olvido. Sus edificios se alzan altos y majestuosos, pero sus fachadas están cubiertas de hiedra y sus ventanas rotas revelan su deterioro. Las calles, antes repletas de personas, están vacías y cubiertas de polvo y escombros.

Llegué al nivel noventa después de una ardua travesía a través de los niveles anteriores de los Backrooms. Descifrar enigmas, superar desafíos físicos y enfrentarme a entidades aterradoras fue el camino que me condujo hasta aquí.

Una vez dentro de La Ciudad Olvidada, me enfrento a nuevas dificultades. Las calles son un laberinto confuso, donde los edificios parecen cambiar de posición y las intersecciones se desvanecen sin previo aviso. La falta de orientación y la sensación de estar atrapado en un laberinto sin salida son abrumadoras.

En medio de este ambiente desolado, surge un ente sobrenatural conocido como «El Errante». Este ser adopta la forma de una sombra alargada, con ojos brillantes y garras afiladas. Su presencia se siente como una presión opresiva en el aire y un escalofrío que recorre el cuerpo.

Para evitar o destruir a «El Errante», debo confiar en mi intuición y astucia. Descubro que el ente es vulnerable a los sonidos fuertes y repentinos, por lo que puedo utilizar dispositivos sonoros o alarmas para distraerlo y ganar tiempo para escapar. También encuentro reliquias ocultas en los edificios abandonados, como amuletos protectores o talismanes sagrados, que pueden debilitar temporalmente al ente y brindarme una oportunidad de huir.

Mi objetivo principal es encontrar la salida de La Ciudad Olvidada y escapar de los abrazos de la desolación. A medida que navego por las calles desiertas y los edificios en ruinas, debo mantener mi cordura y encontrar la manera de regresar a la realidad que dejé atrás.

Capítulo tras capítulo, enfrento los horrores de los Backrooms, desafiando a la oscuridad y luchando por encontrar la luz que me guiará de vuelta a casa.