Adentrándome en las profundidades más escalofriantes de los Backrooms, ahora me encuentro en el nivel doce: El Abismo Sin Fin. Este lugar es una vasta extensión de oscuridad y desolación, donde la ausencia de luz y el vacío abrumador desafían mi cordura. Cada paso que doy se hunde en una oscuridad sin fin, y el aire está cargado de un silencio opresivo que parece devorar cualquier sonido.

Mi llegada al nivel doce fue perturbadora y misteriosa. Me encontré arrastrado a este abismo sin ninguna advertencia ni recuerdo de cómo llegué aquí. La sensación de caer y perder todo punto de referencia es constante, y me enfrento a dificultades desgarradoras en cada momento. Estoy atrapado en este abismo sombrío, luchando por mantenerme cuerdo y encontrar una salida.

Las dificultades en el nivel doce son abrumadoras. La falta de luz dificulta la visibilidad, y cada paso que doy es incierto, ya que no puedo ver lo que me rodea. Las superficies son resbaladizas y desiguales, y el terreno se transforma sin previo aviso. El abismo parece tener una voluntad propia, jugando con mi mente y mis sentidos, intentando hacerme perder en su insondable vastedad.

En medio de la oscuridad infinita, una entidad desconocida acecha en las sombras. Solo puedo percibirla de manera parcial, como una silueta borrosa que se desvanece y se materializa en la negrura. Su presencia es aterradora, emanando una sensación de malevolencia y desesperación. Sus movimientos son rápidos y sigilosos, y susurra palabras ininteligibles que resuenan en la vastedad del abismo.

La entidad se desplaza sin esfuerzo a través de la oscuridad, apareciendo y desapareciendo en el horizonte sin fin. Su figura parcialmente visible es retorcida y distorsionada, como si estuviera hecha de sombras mismas. Sus ojos brillan con un fulgor maligno y su voz susurra en mi mente, provocando una sensación de terror profundo. Es una presencia que debo evitar a toda costa, ya que su toque puede consumirme en la oscuridad eterna.

Para encontrar una salida en este abismo sin fin, confío en mi instinto y mi capacidad para percibir los cambios sutiles en el terreno. A medida que avanzo con cautela, busco indicios de una dirección, como corrientes de aire o ecos distantes. Cada paso es una apuesta contra la desesperación, y debo confiar en mi intuición para evitar las trampas mortales y mantenerme alejado de la entidad que acecha en la oscuridad.

Con cada esfuerzo, finalmente logro descubrir una tenue luz que se filtra en medio de la negrura infinita del abismo. Es una esperanza frágil en medio del desespero, una oportunidad de escapar de este Abismo Sin Fin y encontrar una salida hacia un nuevo nivel de los Backrooms.