Me despierto en un lugar desconocido. Mi cabeza aún está nublada por el sueño, y mis ojos luchan por adaptarse a la tenue luz que ilumina este extraño espacio. Miro a mi alrededor y me encuentro en el nivel uno de los Backrooms.

Este nivel parece una interminable serie de habitaciones abandonadas y pasillos estrechos. Las paredes están cubiertas de un papel pintado desgastado y los pisos crujen bajo mis pies con cada paso que doy. La atmósfera es pesada y llena de un silencio inquietante.

No recuerdo cómo llegué aquí, solo sé que me encontraba en una vieja mansión decrépita y, de repente, me vi transportado a este laberinto de la nada. Mi única opción es avanzar y encontrar una salida. Sin embargo, pronto me doy cuenta de que no estoy solo.

Una entidad desconocida acecha en las sombras. Su presencia se siente más que se ve. Un susurro suave y perturbador resuena en el aire, haciéndome sentir incómodo y vulnerable. Miro a mi alrededor, tratando de localizar su origen, pero solo encuentro oscuridad y puertas cerradas.

Las dificultades no tardan en aparecer. Los pasillos se multiplican y cambian de dirección sin sentido aparente. Las habitaciones parecen repetirse, creando una sensación de déjà vu constante. La desorientación y la ansiedad comienzan a apoderarse de mí, pero me obligo a mantener la calma y encontrar una solución.

Después de vagar durante horas que parecen días, descubro una puerta entreabierta al final de un pasillo. Siento un destello de esperanza y me dirijo hacia ella con cautela. Al empujarla suavemente, se revela un salón oscuro y polvoriento. La tenue luz de una lámpara parpadeante ilumina el escenario.

Es entonces cuando la entidad hace su aparición, una figura espectral envuelta en sombras. Su cuerpo se distorsiona, y sus ojos, brillantes y amenazadores, me observan fijamente. Me quedo inmóvil, sintiendo un escalofrío recorrer mi columna vertebral.

Con un rápido pensamiento, busco una salida y encuentro una ventana abierta al otro lado de la habitación. Mis músculos se tensan mientras me preparo para correr. Aprovecho un instante de distracción de la entidad y me lanzo hacia la ventana, esquivando hábilmente sus garras extendidas.

Caigo al suelo del nivel dos de los Backrooms, aliviado de haber escapado momentáneamente. Sin embargo, sé que mi lucha no ha terminado. Este nuevo nivel presenta sus propios desafíos y horrores que debo enfrentar para encontrar una salida definitiva.