Enfrentando un nuevo desafío en los Backrooms, me encuentro ahora en el nivel cuatro. Este lugar me sumerge en un abismo oscuro, donde la ausencia de luz y el silencio sepulcral crean una atmósfera opresiva. El aire está cargado con una energía palpable, generando una sensación de inquietud en lo más profundo de mi ser.

Mi llegada al nivel cuatro fue abrupta y misteriosa. No tengo recuerdos claros de cómo llegué aquí, solo una sensación de haber sido arrastrado por una fuerza desconocida. Ahora, mi único objetivo es encontrar una salida y escapar de esta pesadilla interminable.

Las dificultades en el nivel cuatro son intensas. La falta total de luz dificulta mi visión, dejándome prácticamente ciego. Cada paso que doy es incierto, ya que no puedo ver el terreno que me rodea. El suelo parece inestable, con grietas y hendiduras ocultas, amenazando con engullirme en la oscuridad.

Mientras luchaba por encontrar un camino, una entidad desconocida surge de las sombras. Solo puedo percibirla como una sombra oscura y distorsionada, con ojos brillantes que emiten una luz mortecina. Su presencia provoca un escalofrío en mi columna vertebral, pero sé que debo mantener la calma y encontrar una manera de eludirla.

La entidad se mueve con agilidad y silencio, apareciendo y desapareciendo en la oscuridad. Su forma es inquietante y retorcida, evocando una sensación de malevolencia. Busco desesperadamente cualquier indicio de su presencia, cualquier sonido o pista que me ayude a evadirla.

Mientras avanzo con cautela, descubro que algunos destellos tenues de luz atraviesan ocasionalmente el abismo. Son como estrellas fugaces que iluminan brevemente mi camino. Aprovecho esos momentos de claridad para encontrar un patrón en el terreno y tomar decisiones rápidas y precisas.

La entidad se acerca cada vez más, susurra en la oscuridad con una voz siniestra que envuelve mi mente. Siento el aliento frío de su presencia, pero no me rindo. Con movimientos ágiles y precisos, esquivo sus ataques, confiando en mis instintos y aprovechando al máximo los destellos de luz.

Finalmente, en un momento de lucidez, detecto una vaga silueta de una puerta en la distancia. Me abro paso a través de la oscuridad, evitando hábilmente los embates de la entidad. Al cruzar el umbral de la puerta, dejo atrás el nivel cuatro de los Backrooms, sintiendo un rayo de esperanza iluminar mi camino.