En el nivel quince de los Backrooms me encuentro inmerso en un espacio surrealista y en constante transformación. Este nivel, conocido como «La Sinfonía de las Almas Perdidas», es un laberinto de salas interconectadas por pasillos sin fin. Cada sala emana una energía única y perturbadora, como si estuvieran impregnadas de las emociones y los recuerdos de aquellos que se perdieron en este lugar.

Llegué al nivel quince tras atravesar los niveles anteriores con determinación y coraje. Sin embargo, en este nuevo nivel me encuentro enfrentando dificultades aún mayores. Las salas se desplazan y cambian de forma, creando ilusiones y trampas que desafían mi cordura. Los pasillos retorcidos parecen conducirme en círculos, haciéndome dudar de si realmente estoy avanzando o simplemente dando vueltas sin sentido.

La principal dificultad en este nivel radica en la presencia de una entidad desconocida, una figura sombría envuelta en un velo negro. Sus contornos se desdibujan entre la penumbra, y su presencia emana una sensación de melancolía y desesperanza. Parece alimentarse de las almas perdidas en este laberinto, acechando en silencio para atrapar a los incautos que se aventuran en sus dominios.

La entidad se mueve con una gracia etérea, flotando por los pasillos y las salas con una agilidad sobrenatural. Su forma es etérea y su rostro permanece oculto en las sombras, pero sus ojos brillan con una luz misteriosa y penetrante. Cuando se acerca, puedo sentir un escalofrío recorriendo mi columna vertebral, como si estuviera invadiendo mi mente y manipulando mis emociones.

Para evadir a esta entidad, debo confiar en mis instintos y en la intuición que he desarrollado durante mi travesía por los Backrooms. Me sumerjo en un estado de alerta máxima, observando cada detalle del entorno y buscando señales sutiles que puedan indicar la presencia inminente de la entidad. Aprendo a anticipar sus movimientos, a prever sus emboscadas y a esquivarla en el último segundo.

A medida que avanzo por las cambiantes salas y los laberínticos pasillos, me encuentro con una puerta al final de un corredor. Con el corazón palpitante, cruzo la puerta y emergo en un nuevo nivel de los Backrooms, dejando atrás la Sinfonía de las Almas Perdidas y la entidad que buscaba atraparme.