En el Backrooms levels 83, me encuentro en un espacio distorsionado y desorientador. El aire es pesado y cargado, como si estuviera impregnado de ilusiones engañosas. Las paredes están cubiertas de espejos que reflejan imágenes distorsionadas de mi propio rostro, creando un laberinto visual que desafía mi percepción.

Backrooms levels 83

Llegué a este nivel a través de una puerta misteriosa que apareció de repente en el nivel ochenta y dos. Movido por la curiosidad y un impulso irrefrenable, me aventuré a través de ella, sin saber lo que me esperaba en el otro lado.

Las dificultades en este nivel son desafiantes y desconcertantes. Los pasillos se multiplican y se transforman, creando una red interminable de senderos que parecen conducir a ninguna parte. Cada vez que creo haber encontrado el camino correcto, el entorno cambia y me deja perdido en medio de un laberinto sin fin.

En medio de esta confusión laberíntica, una entidad desconocida acecha en las sombras. Aparece y desaparece como un fantasma, dejando solo rastros fugaces de su presencia. Su forma es etérea y evasiva, con contornos borrosos que desafían mi capacidad de comprensión. No sé si es amigo o enemigo, pero puedo sentir su mirada penetrante mientras me observa desde la distancia.

Para escapar de este nivel, debo confiar en mi intuición y aprender a distinguir entre la ilusión y la realidad. Cada espejo que encuentro es una prueba de mi propia percepción, desafiándome a ver más allá de las distorsiones y encontrar el camino verdadero. Es un juego mental y emocional en el que debo mantener la calma y no dejarme engañar por las apariencias engañosas.

El enfrentamiento con la entidad desconocida se produce en un salón de espejos enigmático. Mientras camino cautelosamente entre las filas de espejos, siento su presencia acercándose. Susurros inquietantes llenan el aire, y mi reflejo en los espejos comienza a distorsionarse. En un acto de valentía y determinación, me lanzo hacia un espejo particularmente grande y lo atravieso, rompiendo el hechizo de la ilusión. La entidad emite un grito de frustración y desaparece en la oscuridad, dejándome libre de su influencia.