La cocina de Burundi es rica en sabores auténticos y refleja la diversidad cultural y los ingredientes locales disponibles en el país. Con una base de alimentos como el maíz, los frijoles, el plátano y la mandioca, la gastronomía burundesa ofrece una variedad de platos deliciosos y únicos. A continuación, te presentamos seis platos típicos de comida en Burundi que te permitirán explorar su exquisita cocina.

  1. Ugali: El Ugali es uno de los platos más comunes en Burundi. También conocido como fufu o pap, se prepara con harina de maíz o sorgo y agua caliente. Se cocina a fuego lento hasta obtener una masa espesa y se sirve como acompañamiento de diferentes platos. El Ugali es una base versátil que se consume con sopas, guisos o salsas.
  2. Isombe: El Isombe es un plato tradicional de Burundi que consiste en hojas de mandioca cocidas y trituradas, mezcladas con aceite de palma roja, cebolla, ajo y especias. A menudo se agrega pescado ahumado o carne para darle más sabor. El Isombe es una deliciosa guarnición que se sirve con platos principales como el pescado o el pollo.
  3. Brochetas de carne: Las brochetas de carne son un plato popular en Burundi, especialmente en las festividades y celebraciones. Se preparan ensartando trozos de carne de res o cabra en palos de bambú o metal y se asan a la parrilla. Las brochetas se sazonan con especias y se sirven con una salsa picante de maní llamada «Ibiharage». Son una opción sabrosa y jugosa.
  4. Sambaza: El Sambaza es un pescado pequeño y plateado que se encuentra en los lagos y ríos de Burundi. Es un plato popular y se cocina de varias formas, como freírlo o cocinarlo en salsa de tomate. El pescado se sirve con Ugali y se consume con las manos. El Sambaza es una delicia local que destaca por su sabor fresco y textura crujiente.
  5. Bananas Beer: El Bananas Beer es una bebida tradicional de Burundi que se prepara fermentando plátanos. Los plátanos maduros se dejan fermentar durante unos días y luego se bebe el líquido resultante. Es una bebida dulce y afrutada que se consume en ocasiones festivas y se considera una parte integral de la cultura culinaria burundesa.